El meme nuestro de cada día

El periodo de la revocatoria nos dejó unos contados aciertos y un sinfín de errores. La web tomó un papel importante y viralizaron un fenómeno que ahora impone la moda en campañas.

Por: Carlos Barzola Florián | Opinión

Terminó la campaña por la revocatoria, al fin. En verdad fue un verdadero calvario tratar de entender una figura, democrática sí, constitucional sí, pero poco práctica. A ello se añadió la cadena de errores, frases desatinadas, adjetivos directos y hasta alucinógenos (“marihuanero”), con nombre y apellido. Una campaña con poquísimo de información real de los escenarios post-electorales (¿votar en noviembre? ¿quién ganó al final?), amistades quebrantadas, chivos expiatorios, silencios más que incómodos, debates quijotescos y hasta una nueva moda en la política. Sobre esto último quiero detenerme en estos párrafos.

La política municipal de Lima nos ha demostrado que es incierta. Es una certeza. Pero otra también es que la Internet ya ha calado lo suficiente en un sector de la población, cada vez mayor. Estas dos certezas tienen un nexo, que está de moda por su simplismo y efectividad al mismo tiempo, y si alguien cree que le estoy dando demasiado espacio pues solo tendrá que revisar cómo ha sido el avance en la campaña y los comentarios de una buena masa de votantes para repensarlo. Me refiero al efecto que tienen los memes.

Los memes son diseños simples que parecen pequeños carteles con imágenes cómicas de rostros muy gestuales o pequeñas viñetas acompañadas de frases sueltas o esquematizadas como “Compra tal cosa decían, pasará tal cosa decían”. A simple vista y luego de ver uno lo tomaría como una broma, un chistecillo de la web totalmente inofensivo. Pero, en una campaña tan reñida por mantener el cargo más alto de la capital, todo vale. Los opositores a la revocatoria, con una mirada sagaz dignísima de respeto (muestra del profesionalismo de Favre, el publicista verdeamarelo o argentino, según qué nacionalidad usted escoja), impusieron la moda del panel del ‘NO’ y se desató una verdadera oleada.

De los paneles criticados por su motivación de desorientar a la gente se pasó al humor de la web. Bastó eso para que se convierta en un viral, jerga para el hecho de que llegue a todos y que nadie con una cuenta en redes sociales se quede sin ver siquiera uno. Ese efecto fue indetenible y cada vez más la gente tomó el esquema para poner canciones, frases irónicas o graciosas, todo lo que la creatividad y su dosis de chacota escolar podían producir. La campaña salió en gran parte gratuita y todo por aprovechar una mina de oro donde la gente pasa más tiempo: Facebook. El ‘Sí’ hizo unos cuantos, pero en menos cantidad y copias.

Lo que más me llamó la atención y que hace diferente a esta campaña con respecto a la memepolítica, es que ya trascendió la pantalla. Salió. El Facebook con sus millones de registrados le quedó chico y una de las noticias más resaltantes de los noticieros de la televisión peruana fue el meme. Pasaban compilados con los rostros de Marco Tulio, Susana Villarán, no dejaron pasar el debate, etc. Incluso un programa cómico hizo parodia con carteles del ‘No’ que hablaban. La verdad primero. Los noticieros peruanos no son para nada una clase magistral de periodismo y los programas cómicos buscan hacer reír, no es un gran referente. Pero lo que se rescata es que es un siguiente paso importante en esta ‘internetización’ de todo. Los comentarios de Twitter salen en los programas, las empresas requieren community managers en cantidades sorprendentes, no hay banner que se respete que no tenga el logo de Facebook y el pajarito de Twitter, y ahora el meme irrumpe en la política.

Esta estrategia hace pasar por graciosa o cómica una consigna. Todos se ríen por un “NO me tienen paciencia” del Chavo pero el color, la tipografía y demás detalles de la campaña, aunque no tengan nada que ver con el barril del genial Gómez Bolaños, termina grabándose. Si en la campaña presidencial del 2006 era necesario tener una cuenta en Facebook y PPK hizo su agosto con los jóvenes con un dinamismo especial en estos campos, hoy Susana Villarán (o quien estuviera ahí “formalmente”) metieron el gol de final de campeonato. Aunque, desde la posición de Villarán, sería más el dedo del arquero que tocó la pelota y la mandó al poste y el Estadio Nacional gritando “uff, por poco y la sacan”.

La política se va a reconfigurar. Ahora la web es una pieza clave. Es otra certeza. Pero si bien es creativa, es dinámica y sobre todo se ve rápido, la duda está con la conciencia del voto. Como condimento pase usted, pero hasta ahí. Necesitamos más debate (o tan siquiera uno donde asistan ambas partes), ideas, propuestas, salidas, proyectos viales y realistas para una ciudad con problemas de la premodernidad. El meme no debe pasar de lo que es: una broma. Lo digo porque ahora que están hasta en la sopa, corre el riesgo de sobrevalorarlos y que más importe tener un buen administrador de redes sociales que un buen equipo de trabajo con profesionales capacitados. Argumentemos positivamente diciendo que recién nos vemos fascinados con esta moda del meme, pero que la publicidad, el colorido y la risa fácil y corta nunca nos quiten la necesidad de una realidad para nuestra ciudad o para las elecciones que vengan y que no se roben nuestros votos con simples carcajadas.

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