El día después de Chávez

Hugo Chávez falleció víctima del cáncer que lo aquejaba hace dos años. Reelegido hace pocos meses, gobernó Venezuela desde el exterior y murió en el poder. Una de las figuras de mayor importancia, en sentido positivo o negativo, en la política regional. El ‘Comandante’ ha pasado a los anales de la historia y es hora de preguntarse cómo queda Venezuela y América Latina luego de su fallecimiento.

Por: Henry Ayala | Análisis

Hugo Chaves 2

EL TRONO VACÍO: LA VENEZUELA POST-CHÁVEZ

Chávez fue un producto del gobierno de Carlos Andrés Pérez y el sistema político que imperaba en la Venezuela de los 90s. Los malos manejos administrativos, la corrupción y la exclusión de los sectores más pobres del país fueron el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de un caudillo nacionalista que guiara al “pueblo” en aras del cambio. Chávez usó su voz y carisma para incluir a los excluidos. Fue la tenacidad de sus discursos la que polarizó –y politizó- Venezuela haciéndola girar hacia el “socialismo del siglo XXI”. El chavismo, en sus inicios, representaba el cambio para bien, la prueba de que se podía gobernar desde la izquierda sin caer en la “década perdida”. No obstante, el problema de un gobierno caudillista, a los 14 años bajo la misma sombra, termina siendo el cambio en sí.

A pesar de las buenas intenciones para con su pueblo, los gobiernos chavistas estuvieron plagados de muestras autoritarias de poder como elecciones injustas, clientelismo a través de programas sociales financiados por la gran producción de petróleo o persecución a voces disidentes. Inclusive, la misma corrupción que denunciaba el chavismo siguió siendo pan de cada día en los gobiernos del ‘comandante’.

¿Cómo deja Chávez a Venezuela? Si bien hubo constantes esfuerzos por acabar con la pobreza a través de programas focalizados o crear mayor participación política de las personas, Venezuela se encuentra en una situación desfavorable tanto política como económicamente. Tal como escribe Moisés Naím para El País: “Venezuela posee uno de los mayores déficits fiscales del mundo, la mayor tasa de inflación, el peor ajuste del tipo de cambio, el incremento más rápido de la deuda y una de las mayores caídas de la capacidad productiva, incluso en el crítico sector del petróleo”. Inclusive, temas como la inseguridad ciudadana y el desabastecimiento de productos médicos o abarrotes quedaron relegados a un segundo plano por el gobierno chavista.

Pero sin lugar a dudas, la partida del ‘comandante’ deja una Venezuela polarizada políticamente entre los seguidores del culto a su personalidad y la oposición anti-chavista que encabezó Capriles en las elecciones de octubre pasado. Si bien dichas rencillas aparecen en sigilo durante las ceremonias fúnebres del mandatario, los lutos no son eternos. Y el Partido Socialista Único de Venezuela ya lo está comenzando a notar…

Es difícil tomar las riendas de un gobierno caudillista sin el caudillo presente, por lo que pareciera haber discrepancias en el oficialismo venezolano sobre el sucesor de Chávez. Si bien Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional, era quien constitucionalmente debía ser nombrado Presidente de Venezuela, fue Nicolás Maduro, vicepresidente informal de Hugo Chávez, quien obtuvo el puesto. ¿Vendrá consigo un cisma chavista para las próximas elecciones o lograrán tranquilizar las querellas que dicho impasse podría traer? La única certeza es que quién debe estar más a la expectativa de la estrategia del PSUV y de la fecha de las próximas elecciones es la oposición, personificada, una vez más, por Henrique Capriles.

Nicolas Maduro

EL SUEÑO DE BOLIVAR: LATINOAMERICA POST-CHÁVEZ

Hugo Chávez no solo fue un líder en tierras venezolanas. Su ímpetu anti-imperialista y su afán por ser reconocido como la re-encarnación legítima del libertador Simón Bolívar lo llevaron a buscar incidir en las altas esferas de la política regional. El símbolo de la llamada izquierda latinoamericana deja un vacío difícil de llenar para los gobernantes de Ecuador, Bolivia y Argentina.

Y es que, comenzando con las millonarios donaciones que Venezuela repartía a países amigos, el régimen chavista se caracterizaba por hacer del petróleo –su preciada materia prima para la revolución- una ayuda para el estrechamiento de lazos entre países. Ahora con un chavismo decapitado y un pueblo harto del desabastecimiento y la crisis fiscal, lo más probable es que la ayuda regional se vea seriamente afectada. Esto recaerá más que nada en Cuba, puesto que la Venezuela chavista actuó como una URSS que brindaba recursos para mantener a flote la escuálida economía de la isla.

El socialismo del siglo XXI daba zanahorias a sus aliados –como también lo fue Humala en la campaña del 2006-  pero repartía palos a los mandatarios que buscaran TLCs con Estados Unidos o apoyaran el libre mercado. ¿Realmente buscaba la integración sudamericana? Chávez buscaba la integración pero desde su óptica. Lograr el sueño de Bolívar con un óptica anti-yankee era su cometido. De esta manera, Chávez fraccionó la región y la heterogeneizó en consecuencia con sus propios ideales.

Sea Correa de Ecuador o Morales de Bolivia quien tome el pedestal para liderar este bloque de países cercanos al chavismo, quien puede tomar la coyuntura como una ventana de oportunidad es Brasil, el cual se muestra como la potencia regional capaz de estrechar lazos económicos y políticos con gran parte de los países latinos. Una vez que Venezuela se encuentre sumergida en las pugnas por el poder interno, es Brasil quien tiene la cancha libre para retomar su protagonismo en los foros regionales y en el apoyo económico para así crear una plataforma de negociación a la hora de entablar conversaciones con otras regiones del mundo. Si Chávez buscaba el ataque a Estados Unidos, Brasil puede voltearle la cabeza y mirar hacia nuevos mercados o aliados extra-regionales.

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