A la quinta va la vencida

Regresa “AFHS” y con él los aplausos y las críticas a una serie que refleja las diferencias del país, o eso hacía. Hoy, sumida en lo anecdótico, la producción optó por el sensacionalismo y la risa por lo ilógico. Y la tendencia no parece cambiar en la previa de la quinta temporada.

Por: Carlos Barzola Florián | Crítica

Desde sus primeros capítulos gozó de una sintonía envidiada por cualquier otra producción nacional, “Al fondo hay sitio” acaparó la atención del país gracias a conservar una trama que partía de una temática clásica para nuestra televisión: la desigualdad. Esta se refleja en diferencia de pensar, actuar y poseer (sobre todo esto último) de dos familias, los Maldini y los Gonzales, quienes conviven a una acera de distancia. Sin dudas, el inicio prometía no solo por la publicidad que desplegó América Tv para que eso suceda y alcanzara picos históricos en el rating peruano, sino también por la continuidad de su productor, Efraín Aguilar, quien había coronado anteriores trabajos como “Así es la vida” o “Mil Oficios”, todos teniendo la convivencia entre amigos, familiares, vecinos, etc, como eje de sus creaciones.

Estamos a pocos días del esperado primer episodio de la 5ta temporada de la serie, el que viene siendo preparado por notas informativas y entrevistas a los actores más emblemáticos, de la mano de una cadena televisora que abarca gran cantidad de los medios y que pues no escatima gastos para que el hada madrina del rating siga enamorada de la vida en Las Lomas.

Mas por la forma cómo ha transcurrido la trama, encuentro poco probable que retome los ánimos que la clasificaron como parodia. Siempre que escucho comentarios sobre esta serie apuntan a la cercanía que posee con la realidad nuestra, pues siguen existiendo ricos y pobres, “pitucos” y “misios”, todos ellos con sus características tan particulares como ridículas para el guión del trabajo.

Repito, la idea no es nueva, es un lugar muy común para nuestra televisión. Si hablamos de novedad, escasa. Valorando el concepto de parodia, exageración de la sociedad, hace mucho “Al fondo hay sitio” dejó de serlo y se ha sumido en la sombra de nuestra televisión: el facilismo. Quizás por la necesidad de situar a los espectadores en una realidad y de familiarizarlos a través del receptor, la primera temporada abordó puntos donde uno encontraba un “pero es que así somos” en la calle. Hoy se vislumbra a la anécdota como ama y señora de los libretos. 

La parodia siempre deja una interrogante, un enorme signo de interrogación que se transforma en de exclamación cuando hacemos lo que vimos en televisión. Pero hoy la serie que prometía abordar con carisma nuestra forma de interactuar se empalagó con la palabra “carisma” y por rating recurre a la risa fácil y a forzar relaciones que nunca llegan a tener una fuerza propia como tal. Asumo que la búsqueda de la carcajada empuja a la acción desatinada o lo ilógico, válido pero en otra situación, donde uno está totalmente convencido que nada tendrá sentido en lo que ve.

Veo que muchas de las críticas que se formulan a la serie van por el lado del provecho para los espectadores. Pero este tipo de propuestas no deben poseer una carga moral/educativa. Se podrá afirmar que el éxito y su difusión ya le imprimen una responsabilidad ante la gente y sobre todo los niños y jóvenes que siguen las aventuras de los personajes, pero en un inicio no se encuentra como único requisito. Sin embargo, eso no exime a la serie de que si aborda de una manera tan directa un tópico, este tiene que acercarse a lo que se respira en la calle y de allí crear una mofa, pero el proceso que se vive en cada episodio queda trunco, no genera ninguna reflexión sobre uno, nace en el baile gracioso, la canción que se cuelga en youtube, la mueca o el beso prohibido y muere allí. Parece que no interesa tanto, pero se descarta pues parece una consecuencia natural de alguien que se ve en un espejo maximizado.

En esta nueva temporada, sí se mantiene la fórmula mágica que factura y nada más, nos llenará de risas, burlas y sentimentalismo extremo, pero ahí quedará, el off del tv seguirá apagando el aparato y todo aquello que podríamos experimentar. Así se consolidan las series que se quedan en meras anécdotas de la historia y rompieron picos en sintonía pero duraron poco en la memoria de sus miles de seguidores que irán a entretenerse, como es el derecho de todos, en otra parte.

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