¿Precaución o boicot?

Cusco, ombligo del mundo. Machu Picchu, maravilla del mundo. Perú esta de moda, o lo estaba hasta esta semana. Después de las declaraciones de Barack Obama, advirtiendo a sus compatriotas de no venir a visitar esta ciudadela por la alta cantidad de agresiones a turistas, la imagen de Perú empieza a ensombrecerse. “Nos han matado en vida” es una expresión que, por más exagerada que parezca, parece ser augurio de lo que vendrá en Julio.

Por: Paloma Verano | Opinión

Aún recuerdo cuando hubo una campaña por ahí por el 2007 en todo el país para votar en un concurso por Internet. Era para declarar las ‘7 maravillas del mundo moderno’, y se contó con más de cien millones de votantes. Machu Picchu, lugar turístico por excelencia del Perú estaba concursando, y tenía que salir ganador, ser uno de las siete. Y lo fue. Y todo el país se sintió orgulloso, con la frente en alto, sin siquiera vivir o haber ido a Cusco, departamento donde se encontraba esta ciudadela. Uno decía que su Perú estaba dentro del ránking mundial de maravillas. Eramos chéveres todos.

Yo nunca fui a Cusco, y me arrepiento de decirlo. Siempre este departamento ha sido uno de los más emblemáticos del Perú, y como tal, guarda una historia del país completamente amplia e interesante, que en todos los años de colegio se empeñaron en hacerme aprender, pero que nunca tuve el honor de conocerlo en vivo y en directo. Caminar por sus calles, respirar su aire, cansarme por la altura, el soroche, caramelo de limón y matecito de coca. Todos los referentes siempre me los contaron, y me sentí como una extranjera más, como una de los tantos turistas que vienen esperando encontrar un paisaje fenomenal y pasar una semana inolvidable.

Todos esos turistas que en su mayoría son europeos han mantenido en su imaginario al Perú como uno de los destinos turísticos más valiosos para visitar, sobre todo después del 2007. El aumento de ellos fue creciendo paulatinamente, y el negocio en Cusco, también. Hoteles, restaurantes, fotógrafos, guías, ruinas históricas, bares, shows, y muchos más componentes empezaron a perfilarse y mejorarse hace cinco años para brindar una mejor calidad en el servicio turístico a los extranjeros. Los guías cusqueños empezaron a aprender inglés y francés, los puestos de souvenirs empezaron a presentar mejores productos, los shows en la Plaza de Armas cada vez son más espectaculares, la música y el arte se volvieron infaltables. 

Este post podría ser una oda a Machu Picchu, o un cherry para el turismo nacional, de no ser porque todas esas ventajas de conocer Cusco acaban de ser vapuleadas por una advertencia, una negativa, a warning. La alerta, publicada por la Embajada de Estados Unidos, básicamente insta a todos los conciudadanos de no visitar Cusco, porque hay un riesgo bastante alto de secuestros a turistas norteamericanos. Bueno, no es por hacer un dame que te doy, pero las noticias de Estados Unidos y las armas no se caracterizan por ser pacíficas y no riesgosas. Y si bien, el número de visitantes de EE.UU a Cusco no es el mayor, es completamente significativa para los ingresos del país. 

Y hablando de significativas, la advertencia hubiese podido pasar desapercibida si no fuera porque, en realidad, la cantidad de turistas que se esperaban en esta época ha caído en la mitad. Sí, la mitad. No es broma. De los 1500 diarios que regularmente visitan Cusco en los primeros meses del año, solo se han registrado 700 por día en esta semana. Casi la mitad han cancelado sus paquetes turísticos. Una baja alarmante según el alcalde de la provincia, y un golpe bajo para una de las actividades que mayor aumento a la economía genera. 

En una época donde el Perú está de moda, pareciera como si nos quisieran meter cabe, como si quisieran manipular las cartas bajo la mesa, como si empezara una película con ‘Envidia’ como soundtrack. Tal vez sea eso, o tal vez sea el viejo dicho que se ha pregonado siempre, que el Perú esta sentado en una banca de oro, y no hace nada por aprovecharlo.

No es falso que se han reportado varios asaltos a turistas en lo que va del año, y esto es a lo que voy cuando menciono la banca de oro. Una gran oportunidad para dejar bien parado al país y hacer que muchas más personas vengan a contribuir económicamente, y sin embargo, se van por lo más fácil, o por lo más rápido; la delincuencia. Son esos momentos en los que los ingresos recibidos no llegan a esta gente, a los que viven cerca, a los que ven que el país está ganando dinero, pero que las oportunidades no aparecen para ellos. Ahí deciden lograr algo con sus propias manos, pero de manera equivocada. Y justos pagan por pecadores. La imagen se ve trastocada, la confianza se evapora, la motivación de conocer nuevos destinos, también. Y pierden ellos un poco y nosotros, el doble. 

El turismo ha sido durante este tiempo la única fuente de ingresos para los pobladores de Cusco, y con esta alerta, se ven totalmente vulnerados. Lo que más buscan es la rectificación de la Embajada de Estados Unidos, y no es para menos. Pero, en esta búsqueda de limpiar la imagen desde fuera, tal vez deberían ver cómo limpiarla desde dentro. Si bien, siempre hay seguridad en los alrededores de las plazas, cuentan con una base de la Quinta Unidad de Montaña en Hidroeléctrica y efectivos policiales a modo de prevención, también podrían existir campañas que hagan sentir que debemos cuidar lo nuestro, porque nos trae beneficios increíbles. Cuidarlo sobre todo para seguir diciendo con orgullo que somos una de las maravillas del mundo moderno, y que no se haya quedado allá en el 2007, sino que siga siendo así durante mucho más. 

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