Huáscar, ¿cuándo te hundirás?

Huáscar, único sobreviviente capaz de contarnos la historia compartida entre Perú y Chile, es también responsable de la difícil relación diplomática. Sin embargo, las presiones sociales y políticas en cuanto a la relación entre Perú y Chile no son motivo para frenar el comercio internacional.

Por: Nicolas Oyague | Análisis

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Huáscar nació en el año 1864 en Gran Bretaña. Tras un largo viaje llegó a las costas del Pacífico para conocer a su padre adoptivo, Perú. En sus primeros años de vida, sirvió en la Marina de Guerra de como fiel combatiente en la Guerra del Pacífico. Luego, en el combate naval de Angamos en el año 1879, por un descuido de su padre, fue perdido y es criado hasta nuestros días por Chile. Excelente guerrero dado de baja en el año 1897 descansa y vive de ser un museo. Huáscar, con alrededor de 150 años, es quien conoce la enemistad entre sus dos padres y guarda sentimientos encontrados. Dicho conflicto se remonta a la aprobación de un contrato comercial cuyo trasfondo económico es la extracción de guano y salitre. Él se pregunta por qué a pesar de existir problemas políticos con respecto a los límites marítimos y sociales a través de la expresión cultural del odio de ambas partes, la relación comercial se vuelva cada día más fuerte. Huáscar medita a las orillas del océano y cree que la balanza se inclina hacia el ámbito económico; es decir, desilusionado piensa que no tendrá nuevos hermanos.

Regresemos a la Guerra del Pacífico, en donde el ejército chileno dejó la huella del resentimiento en el corazón peruano. En Chorrillos se llevó a cabo un acto de vandalismo por la armada chilena. La tropa bebió, ejecutó atrocidades, mató civiles y a heridos de guerra que estaban ya rendidos e incluso cometió actos de violación. Integrantes del ejército chileno se mataron entre sí para repartir el botín, con lo que el mismo se ganó el desprestigio del mundo y  el rencor del Perú. A esto se suma la posesión de Arica, rica en recursos naturales, que perdimos fruto de la guerra. Nos queda preguntarnos, ¿el odio vive? Chile quizás alimente el mismo a través de sentimientos de superioridad por contar con una economía más fuerte, por ganar la guerra, por tener mejores índices de educación, entre otros. ¿Perú sentirá envidia o tan solo un resentimiento histórico por el maltrato chileno?

Lo cierto es que en el siglo XXI sigue vigente el problema. Tal es el caso del diario La República, que expresa la idea de una lucha armada con Chile por compra de armas. Tenemos del otro lado, en el año 2012, las burlas a través un programa de televisión chileno hacia la etnia Bora; asimismo, el escándalo del motociclista chileno Andrés Cárevic en el Dakar, que vistió un uniforme similar al utilizado por la armada chilena que saqueó Chorrillos en la Guerra del Pacífico. Sin remitirnos específicamente a las burlas que aparecen eventualmente en los medios de comunicación o a la cantidad de blogs, grupos de discusión y páginas de internet creadas para fomentar el odio, nos llenamos de groserías los oídos y la boca. Finalmente, recordemos la famosa gastronomía del Perú que Chile alguna vez afirmó ser dueño: la causa, la leche de tigre, el pisco, el suspiro a la limeña, el cebiche, la papa, el pollo a la brasa, la chirimoya y la lúcuma. No en todos los casos ha hablado de origen exclusivo, pero compartirlo es el primer paso a la propiedad. Incluso se patentó en Chile la marinera y el Señor de los Milagros, qué horror.

Por último, no debemos olvidar el conflicto limítrofe con relación a la delimitación del territorio, el cual ha llegado a la Corte Internacional de la Haya. Según Detrás de la Haya, artículo de Henry Ayala, si el conflicto es resuelto de manera diplomática y se respeta el fallo, podría dar inicio al periodo de paz y cooperación, fomentado por la creciente relación comercial. A esto debemos agregar el Tratado de Libre Comercio (TLC) que entró en vigencia el año 2009 y han existido procesos de negociación para su ampliación. Siguiendo a Ayala, sugiere que problemas de soberanía pueden coexistir junto con el desarrollo económico bilateral, explicado a través de la teoría de cuerdas separadas. Sin embargo, ¿vivirán indefinidamente los problemas sociales? Pasemos al ámbito económico, por ahora.

Un análisis a grandes rasgos de los países en cuestión demuestra que el PBI de Chile es ligeramente mayor; en contraste, la tasa de crecimiento de Perú lleva la delantera. En cuanto al PBI per cápita tomando como referencia el año 2011, en Chile es de 14 400 dólares anuales mientras que en el Perú tan solo de 6 000, aunque la tasa de crecimiento del mismo también es mayor para el segundo. La tasa de desempleo chilena se ubica en 6.4% mientras que la peruana en 7.2%. Las Reservas Internacionales Netas (RIN) al finalizar el 2012 son mayores para el caso peruano, 64 000 versus 41 640 millones de dólares en el caso chileno. Por otro lado, en cuanto a indicadores sociales tenemos que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) es de 0.805 para Chile y de 0.725 para Perú, lo que nos dice que en el primero existe mejor calidad de vida, basada en características como educación y salud. Las tasas de mortalidad son cercanas para ambos países, siendo menor la de Chile. Finalmente, la pobreza es ampliamente menor con un 14% contra el 27% peruano.

Las cifras mencionadas aparentemente quedan en el aire, pero el propósito es el de mostrar una radiografía del estado de la economía de ambos países. Los indicadores más importantes a analizar, no tomados en cuenta, son la balanza comercial y el flujo de capitales. En cuanto al primero, Perú tiene un superávit comercial con Chile, con un volumen creciente de exportaciones tradicionales que ha sido favorecida por los precios internacionales. Del otro lado, Chile tiene una cartera de exportación más diversificada y con un mayor valor agregado de las mismas. La inversión chilena en el Perú es fuerte, siendo el tercer país al cual se dirige el 17.8% del total invertido en el exterior, con un monto de 12 mil millones que genera más de 85 mil puesto de trabajo. En el caso peruano, tenemos invertido en Chile 7 millones con una tasa de crecimiento alta que está cerrando la brecha. En el caso del turismo, también recibimos ingresos por parte de los 900 mil chilenos turistas.

Actualmente, en el Perú operan más de 200 empresas de capitales chilenos mientras que en este país operan alrededor de 15 empresas peruanas. Cabe resaltar la participación del grupo Brescia en la compra de una cementera Lafarge y una fábrica de pinturas con montos de inversión altos, siendo el primero 555 millones de dólares. Asimismo, el Banco de Crédito pronto abrirá su primera oficina de representación en Chile, lo que demuestra que la relación comercial está tocando el ámbito financiero.

Con lo expuesto aún nos queda responder: Huáscar, ¿cuándo te hundirás? La mochila llena de sentimientos nacionalistas que cargamos hace más de un siglo podría acercarse a su fin luego del fallo de La Haya en junio. Representantes del Consejo Empresarial Peruano-Chileno esperan que, resuelto el conflicto limítrofe, concluya el social; sin embargo, ¿no será el fallo una nueva razón para alimentar a los blogs y las páginas xenofóbicas? Extirpar alguna característica cultural a un país es sencillamente imposible en un abrir y cerrar de ojos. El desarrollo económico será el arma segunda que ayudará a la conciliación entre Perú y Chile con lo que, esperemos, el Huáscar finalmente se hunda.

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