Un like no es un voto

Metida tras metida de pata, el NO a la revocatoria ha comenzado a dar signos de vida, provocando —adrede o no— el mayor fenómeno viral de inicios de este año. ¿Será lo que le hace falta a Villarán para aferrarse al sillón municipal?

Por: Henry Ayala | Análisis

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Quedando poco más de un mes para el día de la votación, los errores de la campaña hasta la fecha eran visibles: patinadas de voceros sin tino político, falta de buena comunicación con los sectores D y E, cifras erróneas, etcétera. La administración municipal negaba revisar sus errores y cambiar la estrategia, mientras que la aprobación seguía en picada. Por ahí no iba la cosa.

De pronto, con la magia del polémico asesor Luis Favre y las generosas donaciones aún si transparentar se ha buscado revitalizar la campaña, lavarle el rostro al NO y simplificar el mensaje usando de vehículo caras conocidas del entretenimiento local. “Yo digo NO a la violencia”, “yo digo NO a la corrupción”. Sonaría a una cachita frontal hacia los revocadores —¿la altanería strikes back?—, si es que no fuera por el poder mediático que se genera de la combinación de meme theory y las redes sociales…

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Pronto, Facebook se vio atestado de un mar de NOs photoshopeados al vuelo con citas que hacen referencia a personajes de la cultura popular que conseguían cada vez más likes y shares. De esta forma, el bebé Sinclair, Bartola, Pablo Escobar y Patricio Estrella se vieron juntos apoyando tácitamente una cruzada que ya se había visto como perdida.

Y no solo ellos. Fueron los mismos cibernautas los que ayudaron a la viralización del mensaje el que, aunque ahuecado y superficial, sirve como despolarizante dentro de la guerra de tomates en la que se había convertido el proceso de revocatoria. Tal vez en una campaña política a escala nacional las redes sociales no puedan tener la repercusión esperada para sacar adelante a un candidato, pero en la ciudad capital, donde buena parte de la población usa Internet, puede que los Memes puedan empujar el carro municipal.

Sin embargo, dos aspectos no se pueden dejar en el aire. El primero es el hecho de que, como en campañas pasadas, un like no representa un voto firme y decidido. Es muy probable que la mayoría de shares de estos memes no se hayan dado buscando el proselitismo político. A pesar de ello, lo que hace esta campaña es crear una “idea recipiente”, una tabula rasa, un clara sin yema en los cibernautas. Así, se propaga una idea vana del NO a la espera que pueda completarse con información o logros que completen el significado y logren la intención de voto. Los chicos Facebook llevan el virus en blanco, los militantes del NO lo llenan con el mensaje

Esto podría estar ya comenzando a planearse con la segunda fase de la campaña, con la cual se buscaría darle sentido a los #YoDigoNO.

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Publicidad como esta actúa a manera de clichés armoniosos contra problemas conocidos de la ciudad como la delincuencia o la corrupción, mediante los cuales la administración de Fuerza Social busca hacer gala de sus logros y difundir voces amigables hacia la alcaldesa Villarán. 

El segundo aspecto va de la mano con los anteriores desaciertos de la campaña. No se logra conectar con los sectores más pobres de la población, ésos que no cuentan con acceso a Internet, ésos que verían un banner inmenso de imagen pulcra como un desperdicio de dinero. Acá la moraleja es no concentrar la campaña en solo medios virtuales, sino también llevarla a medios de mayor difusión y con mensajes entendibles a toda la población objetivo. Las encuestas lo vienen diciendo: Villarán necesita adentrarse en D y E para quedarse en el cargo.

Un viral te puede hacer ganar un puesto entre los chongos más recordados del año pero no necesariamente gana una elección. La tarea que le queda a la campaña del NO es utilizar la oportunidad que dan los memes como vehículo de su campaña, reforzando la imagen con información y motivos por los cuales apoyar al NO.

¿Funcionará? Muy temprano para saberlo. Lo único claro es que, ahora sí, tenemos partido.

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