A un paso… literalmente

Sí, técnicamente debemos mejorar. Claro, están chicos y deben foguearse más. Por supuesto. El partido fue para recordar, con el contrincante clásico, histórico. No me considero antichileno ni mucho menos, pero una cosa es ganar y otra es ganarle a Chile, rivalidad sana pero rivalidad

Por: Carlos Barzola Florián | Opinión
Momento decisivo. El gol fue anulado y la selección quedó fuera del Mundial.

Momento decisivo. El gol fue anulado y la selección quedó fuera del Mundial.

Ayer vi un partido más de la selección. El ritual no cambió mucho: la camiseta, televisor altísimo volumen, cerveza dominical y el piqueo blanquirrojo. Pero algunos pequeños detalles, de esos que marcan la diferencia, lo hicieron particular hasta el punto de irrepetible. Recuerdo que al comenzar el sudamericano ni sospechaba que jugaba Perú. El zapping nuestro de todos los días me llevó hasta el canal donde Perú le jugaba de igual a igual a Uruguay, donde una tapada dio la vuelta al mundo y un nombre que resaltaba por venir de las canteras del Madrid despertaba la curiosidad en una categoría que nos ha traído decepción tras decepción.

Está de más dicho: no hay un buen trabajo en menores. Con escasas excepciones, los clubes no apuestan por la formación de jugadores, incluso ni la toman en cuenta dentro de la agenda para el año, salvo para cuando necesitan cubrir la planilla, para completar los minutos y últimamente para jugar el torneo de reserva, que a decir verdad fue una gran iniciativa. Así que expectativa, poca. El que resaltaba, Benavente. Los destacados del medio local eran promesas del fútbol como Yordy Reyna, Polo y la oreja Flores, pero sincerándonos, el peruano ya está acostumbrado a promesas y nada nos aseguraba que esta vez iba a ser distinto el final.

Pero un aguerrido empate en el primer partido nos hizo saber que aunque acostumbrados al dolor, a la calculadora, por lo menos con esta selección no faltaría lo que hasta el cansancio se repite en las declaraciones post partido de nuestro balompié: “Nos faltó actitud”. Desde ese primer partido hasta el final del campeonato casi hubo un mes de distancia y al parecer esta vez no falló la ilusión. Me pregunto yo ¿cuántas veces Perú ha llegado al último partido de una competición como esta con la posibilidad de pasar a un mundial? Frente a Chile la ilusión estaba intacta y dependíamos de nosotros mismos. Por eso, a pesar de que un partido de menores no convoca tantos aficionados como una de mayores, el país entero se detuvo por esta selección.

Sí, técnicamente debemos mejorar. Claro, están chicos y deben foguearse más. Por supuesto. Mas una ilusión tan cercana espero equivocarme pero dudo mucho que sintamos otra vez. El partido fue para recordar, con el contrincante clásico, histórico. No me considero antichileno ni mucho menos, pero una cosa es ganar y otra es ganarle a Chile, rivalidad sana, pero rivalidad. Las piernas faltaron, se notaba el cansancio, sin embargo la garra fue capaz de ocultarla y presentarnos a los incaicos, como nos llaman fuera, con la misma energía del primer partido o de la victoria ante Ecuador o el 2-0 ante Brasil que me hizo festejar como nunca. Fuera de todo lo técnico que nos falta por hacer, fuera del trabajo dirigencial y ese algo, dígase suerte, que siempre nos resta para ser una potencia del fútbol, algo es innegable: nos hicieron soñar.

Quizás por eso duele más. Todo lo que se nos presentaba ayer como condimentos para un júbilo de domingo de carnaval se nos convirtió en baldazo de agua fría. La ‘Oreja’ nos acercó aún más el manjar turco, pero un señor gol de Rabello que no se puede desmerecer nos hizo saber una vez más que el fútbol es así, caprichoso, escurridizo. El empate nos dejaba fuera, el final se acercaba y Yordy Reyna, a los 88, anotó un gol que nos permitía ver una chiripiorca más, bendita. Pero estaba fuera de juego, adelantado, con un país estupefacto.

El sudor se convirtió en lágrima. Pitazo final. Silencio absoluto pero el alma gritando. No fue un partido normal. Por lo menos no para nosotros. Perú se acordó del pundonor y que faltan las fuerzas pero sobran las ganas. Rescato la frase de un seleccionado: “Hay material”. Este grupo de jóvenes nos ha demostrado que luchando se pueden superar las expectativas a las que estamos acostumbrados. En base a preparación, superando bullicios ajenos a lo futbolístico, llegaron a Mendoza como una selección más y se van como quienes se ganan el respeto de campeones mundiales, quienes no verán más a Perú como el partido donde mando los suplentes.

Y sí, no fuimos al Mundial, pero una caída no es dar por perdida la carrera que se les avecina a los seleccionados. Ahora solo nos queda esperar que no pierdan la actitud, el irrespeto por los grandes y el amor a la camiseta. Porque les reconocemos inmensamente el esfuerzo, pero queremos más, otro campeonato donde sí clasifiquemos. Talento, hay; fama, que la manejen bien; futuro, con humildad; actitud, sobra. La técnica, el físico, todo ello se trabaja, pero huevos, ni con Master Card.

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