Televisión Celestial

Programas con temáticas de fe han aparecido desde hace unos años en horarios estelares en la televisión peruana. Críticas y defensas de estas narraciones giran en torno al sentimentalismo que se le imprime a la fe y la falta de sustento teológico. Frente a un descenso de la población perteneciente a una Iglesia, estos programas gozan de gran sintonía.

Por: Carlos Barzola Florián | Imagen: La Rosa de Guadalupe

Televisión celestial

La televisión es un medio masivo de comunicación que, hacia fines del 2012, ya abarca casi todos los campos que el hombre realiza: recreación, deporte, educación, cocina, información, etc. Y sin dudas un campo que tiene especial trascendencia para las personas es la fe. En nuestro país este uso de la televisión para masificar eventos de fe viene desde hace muchas décadas, pues basta ver la tradicional programación de Semana Santa, los mensajes del Cardenal de Lima o la transmisión de la procesión del Señor de los Milagros. Obviamente al usar el término ‘fe’ asumimos la diversidad que guarda acorde a credos específicos, pero la gran mayoría cristiana católica de nuestro país ha moldeado esta especie de rol unificador del credo en determinados momentos. Incluso, este rol llega en nuestros tiempos a conformar casas televisoras como Telejuan 19 de corte católico o Bethel Tv de corte cristiano evangélico, dentro de las más conocidas.

Pero un caso que se torna particular para nuestra gama de programas en la actualidad es el programa donde narran historias que tienen respuesta en la fe. Fue la potencia televisiva de América, Televisa, la que inició este tipo de programas en un país de mayoría católica también como es México y lo hizo de la mano de su mayor devoción, comenzando así la proyección de “La Rosa de Guadalupe” que goza del éxito en todo el continente. En Perú, un canal ha adaptado este formato a nuestra realidad con “Simplemente Milagros”, el cual va por su segunda temporada.

Es interesante ver el panorama que se nos presenta con estos programas y preguntarnos a qué responden, pues mientras se ve cada vez menos personas acudiendo a las Iglesias, sobre todo entre los jóvenes, formando parte activa y militante de una religión, estos programas gozan de altos niveles de sintonía que la llevan a producir varias temporadas y hasta versiones nacionales como hemos visto.

Además, esta fe no se caracteriza necesariamente por estar acompañada de un sustento teológico o siquiera la presencia de un sacerdote. Los conflictos y las respuestas divinas (manifiestas por una rosa o un enfoque a la cámara particular y el aporte de la musicalización precisa) se generan gracias a un diálogo directo con el santo o la advocación de la virgen a quien se acude. Las producciones clásicas que llegaban a nuestros televisores hace algunos años y que narraban una historia abordaban la historia de Jesús o de algún santo. Ahora, vemos a personas comunes y corrientes que gozan de una acción divina en su vida y cómo gracias a una plegaria tu vida puede dar un giro.

Un ejemplo de la división entre el discurso oficial y la fe televisiva en Perú por lo menos es ver en un capítulo cómo la intercesión de Sarita Colonia ayuda a la mejora de un hombre recién salido de la cárcel. Sin lugar a dudas, Sarita Colonia es una figura prominente en el llamado catolicismo popular de nuestro país, a la joven recurren miles de creyentes en fechas como su nacimiento o su muerte para que le intercedan ante Dios, y sin embargo hasta ahora, con la popularidad del culto, no ha sido reconocida por la Iglesia Católica.

Ante esto preguntémonos que vemos en televisión. Esta manifestación de fe ¿a qué responde? Este espacio no aspira en lo absoluto a dar una opinión sobre temas divinos, pero si busca ubicar estos programas en algún lugar, y sobre todo ver cómo la religión se va pero los sentimentalismos afloran. ¿Coherente? Voces desde lo oficial y lo popular ya han salido a criticar o a defender algo que a fin de cuentas pertenece a lo más profundo de la libertad humana, confiar en lo que no se ve, pero que es necesario cuestionar para que, optes por lo que optes, como el grano de mostaza, de fruto.

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