¿Disfrutar de los ahorros o guardar para después?

No debería ser extraño recordar que la Oficina de Normalización Previsional (ONP), quien administra el sistema de pensiones público, está quebrada. Las altas sumas de dinero con las que cuentan las AFP financian proyectos, empresas privadas y gastos del gobierno. Perú fue el segundo país en introducir dicho sistema privado de pensiones.

Por: Nicolas Oyague Santolalla

Pensiones

A medida que las personas cargan años sobre sus hombros, algunos no solo haciéndose mayores sino también sintiendo la vejez en sus cuerpos, empiezan a pensar en cómo afrontar problemas económicos futuros: salud, vivienda, niveles de consumo, entre otros. Todos comprometen la pensión, pago que se recibe tras la jubilación.

El Estado busca que los ciudadanos puedan guardar forzosamente una parte de su salario para recibirlo en un futuro cuando estos dejen de trabajar. Aquí, se asume que las personas por sí solas pueden no saber cuánto guardar para el retiro, por lo que sería preferible que un tercero lo haga por ellos. En el mundo están vigentes dos sistemas de pensiones: el privado y el público. En países de Europa se utiliza el privado, en USA y Canadá un sistema mixto y en Perú contamos con ambos. ¿Cuál es la diferencia? En el sistema privado, uno ahorra a través de una empresa privada y recibe el dinero ahorrado cuando se jubila. En el sistema público, los jubilados reciben el dinero de los que aportan; es decir, de los no jubilados.

En el año 1992, mientras el Perú pasaba por el primer gobierno de Alberto Fujimori, se dieron una serie de reformas al Sistema Nacional de Pensiones y se introdujo el Sistema Privado de Pensiones, formado por las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones). Cabe resaltar que fuimos el segundo país en introducir dicho sistema privado, mercado inicialmente con 8 empresas que empezaron sus operaciones en 1993. Además, existió un gran apoyo y facilidades para que los trabajadores afiliados migren al sistema privado y así fomentar el crecimiento del mismo.

En el caso del sistema público, no debería ser extraño recordar que la Oficina de Normalización Previsional (ONP), quien administra el sistema de pensiones público, está quebrada. Lo que es aportado no alcanza para cubrir el pago de pensiones, ¿por qué? Podríamos pensar en el crecimiento demográfico, el nivel de informalidad, la tasa de afiliación, el crecimiento económico y, evidentemente, la administración pública. Asimismo, dado que el aporte es un porcentaje del sueldo y la pensión es relativamente pareja, entonces los que ganaban más dinero solían financiar el sistema y eventualmente migraron al sistema privado.

Al margen de los tecnicismos contables para el trabajador, debido a las diferencias existentes si es que es dependiente o no, a la clasificación de la empresa por su tamaño, entre otras, en el Perú las AFP tienen un lugar especial dentro de la economía peruana. Actualmente son cuatro las grandes empresas con participaciones similares que controlan el mercado y están reguladas por la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Dado que manejan grandes cantidades de dinero, suelen financiar proyectos, proveer de fondos a entidades financieras, financiamiento del Estado a través de la compra de bonos, acciones de empresas locales y extranjeras, entre otras.

Finalmente, ¿qué podemos pensar de la jubilación? El economista Jonathan Skinner nos cuestiona si es que está guardando lo suficiente para la misma. Él postula que es bueno planear la jubilación; es decir, contar con ahorros para algún evento inesperado que pueda sucedernos durante la vejez. Además, nos sugiere que una buena forma de afrontarla es reduciendo gradualmente los niveles de consumo mientras nos acercamos a la jubilación; así, nos acostumbramos de a pocos a no gastar mucho dinero, pues la pensión nos proporcionará menores ingresos. Finalmente, de manera poco optimista, debemos prepararnos psicológicamente para la incertidumbre que existe en la vejez, pues nunca sabremos con seguridad qué pueda suceder. ¿Disfrutar de lo ahorrado o guardar para después? Gran dilema existencial, queda abierta la duda.

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