Una pulga y un torpedo

Messi ha conseguido superar el récord impuesto por Gerd Müller de máximo goleador en un año regular. Cuarenta años después de la marca histórica, recordamos la carrera brillante del delantero alemán que ganó todo con su club y su selección. Una vida que tuvo altibajos, pero dejó un legado de goles infinitos.

Por: Daniel Morales Briceño
Foto: abc.es

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Cada vez que Messi graba su nombre más fuerte en la historia, va dejando atrás el recuerdo de viejas glorias. El mes pasado le tocó destronar a otro rey: Pelé. El brasilero admiró impotente como quedaba relegada su marca conseguida en 1985, cuando hizo 75 goles en un año con el Santos y su selección. La ‘Pulga’ miraba ahora al primer lugar en la lista de máximo goleador en un año. Arriba estaba Gerd Müller, el mítico goleador alemán.

El ‘torpedo’, campeón mundial en el Mundial de 1974, con ese olfato goleador, sabía lo que vendría: el astro del Barcelona pasaría la valla de 85 goles en un año, impuesta por él hace ya cuatro décadas. Tal como ‘O rei’, solo le quedaba esperar. Lio se encargó del resto y ante el Betis, con un doblete, sumó 86 tantos en la presente temporada.

“Es lindo, pero mi objetivo es ganar títulos” declaró Messi, restándole importancia a los títulos personales, luego de su nuevo reconocimiento. Quizás a esto se refiere el ex futbolista alemán, quien cree que Lio es “discreto” y lo destaca como “el mejor futbolista de la actualidad”. “Los récords no significan mucho para mí, pero si hay alguien que merece superarme es Messi”, sentenció el otrora delantero.

Gerd Müller, de 67 años, había dicho que “los récords están para ser batidos, no para ser eternos”. En el recuerdo quedan su sus cuatros Ligas, cuatro títulos europeos y una intercontinental con el Bayern. Su Copa del Mundo con Alemania y su legado como ejemplo de goleador. Como él mismo declaró: “No se puede parar el tiempo”.

Entre el Bayern y la Selección Alemana: la gloria

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Gerd nació el 3 de noviembre en 1945.

Gerhard Müller es sinónimo de excelencia en el área. Sólo con el Bayern marcó 365 goles en 427 encuentros por la Bundesliga y 68 goles en 62 participaciones internacionales, números extraterrestres para un jugador que pisaba la tierra con piernas cortas, de muslos que medían sesenta y cuatro centímetros, con una estatura de apenas 1,74, para ser delantero y alemán.

En 1964 Müller llegó a su casa: el Bayern. El entonces club de la segunda división alemana tenía como entrenador a Zlatko Cajkovski, quien juzgó por la apariencia al bajito y fornido delantero y lo sentenció a la banca. Luego de varias fechas y tras la insistencia del presidente del Bayern, sumó al Gerd al equipo y en su debut, ante el Friburgo, marcó dos goles. Un año más tarde y de la mano de Franz Beckenbauer y Sepp Maier, el Bayern estaba en la primera y el nueve indiscutible era Müller. El club de Múnich se alzaría campeón por primera vez  en 1969 y no pararía hasta una increíble sucesión de éxitos donde llegaría a ser campeón intercontinental. El mítico Franz Beckenbauer precisó: “El Bayern es actualmente lo que es gracias a Gerd Müller y sus goles”.

En la selección alemana no había otra opción: el delantero y estrella del mejor equipo de Alemania y tal vez de Europa tenía que ser lo mismo representando a su país. Y así fue, Helmuy Schön lo llamó y lo hizo debutar en 1966 en un partido que Alemania venció 2-0 a Turquía, pero sería en el Mundial de México 70 donde Müller se mostraría al mundo, obteniendo la bota de oro por sus diez goles. “Aquel campeonato fue más importante para mí que el de 1974, teníamos un equipo inigualable”, asegura él mismo. Dos años más tarde levantaría su primera copa con su selección, lo que sería un anticipo de lo que vendría en el siguiente Mundial, el Campeonato Europeo. Aquel equipo es considerado el mejor representativo alemán de todos los tiempos. En 1974, en Múnich y ante Holanda, la Alemania de Müller tocó el cielo consagrándose Campeon Mundial. “Mi gol más importante fue sin duda el 2-1 en la final de 1974”, señala el ‘Torpedo’.

Müller fue máximo goleador del Bayern desde 1964 hasta 1978, y  siete veces de la Liga en ese mismo periodo. Es el segundo máximo goleador de los mundiales con 14 goles y tiene más goles que participaciones en partidos internacionales y en la Copa Alemana.  Ganó Liga y Copa Alemana, y con su Selección la Copa de Europa y el Mundial. Y en la cima de su carrera, decidió retirarse de la selección, luego de ser campeón del mundo con apenas 28 años. Su trayectoria profesional fue en declive y en 1979 emigró, luego de que fuera relegado al banco, como cuando recién llegó, aceptando un contrato para militar en el fútbol de Estados Unidos, en donde terminaría su carrera.

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40 años conservó su record de máximo goleador en un año regular con 85 goles.

Luego de terminar su etapa de futbolista, Müller volvió a su país en 1985, donde  sufrió bajones emocionales y cayó en el alcoholismo. “Me destrocé la vida”, admite. Pero como el hijo pródigo, volvió a casa y el Bayern lo acogió con los brazos abiertos, sobre todo sus amigos Franz Beckenbauer y Uli Hoeness, quienes como directivos le brindaron un contrato en 1992 para entrenar a futuros talentos, delanteros. Así fue como trabajó en la formación de Paolo Guerrero cuando este formaba parte del equipo alemán. Actualmente su salud es incierta, hace unos meses lo encontraron “confundido y desorientado”, luego de que se perdiera del grupo del Bayern que hacía pretemporada en Italia, desde donde habría querido supuestamente regresar en taxi hasta su casa. Lo cierto es que Gerd Müller dejó un legado en el fútbol que no lo borra ni el alcohol ni los problemas de la vejez, el torpedo dejó huella en el área.

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