¿Cómo perciben los economistas el mercado laboral?

  • Lo ideal es que todas las empresas tengan procesos de selección intensos para sacar a flote todo lo necesario.
  • En el mercado laboral peruano existen problemas de discriminación por origen étnico, sexo e incluso “belleza”.
  • El desempleo per se no es malo.
(Foto: Redacción Excelsior)

(Foto: Redacción Excelsior)

Una análisis de Nicolas Oyague
En los últimos años, el mundo ha experimentado una desaceleración económica, mercados financieros turbulentos, burbujas especulativas, problemas inmobiliarios y demás complicaciones que el sistema económico aún lleva en sus venas. Uno de los efectos más preocupantes son las altas tasas de desempleo que reportan los países de la Eurozona, con un 11.6%, y Estados Unidos, con 7.9%. En la primera existen más de 18 millones de personas sin empleo, siendo España y Grecia los mayores afectados. Por ejemplo, de dicha cifra, son casi 5 millones de españoles sin trabajo. ¿Qué tan malo puede ser?
A nadie le agrada querer trabajar y no poder hacerlo. Dejando de lado el desequilibrio económico por el que pasamos, que esperemos no se prolongue por muchos años más, el desempleo per se no es malo. Los expertos en economía lo clasifican en tres rubros: cíclico, friccional y estructural.
Las altas tasas de desempleo se deben al primero, que considera a las personas que pierden su empleo por la disminución de la actividad económica. De es amanera, si es que hay problemas, las empresas despiden personal para sobrevivir a las circunstancias. Peor sería que todos mantengan su empleo y eventualmente la empresa se retire del mercado, con un mayor número de desempleados. El desempleo friccional está asociado a las dificultades por entablar una relación entre las empresas y las personas. Este tipo de desempleo siempre suele existir, pues está presente la rotación laboral, jóvenes que entran al mercado o profesionales que buscan salarios altos.
Finalmente, el desempleo estructural. Este debería ser el más difícil de considerar, pues existe cuando la calificación de las personas no va de acuerdo a los requerimientos del mercado. Por ejemplo, una persona estudió una carrera técnica para aprender a arreglar máquinas de escribir, radios y VHS; sin embargo, son muy pocas personas las que las usan actualmente y dichos trabajadores probablemente no encuentre empleo.
Otra consideración es la percepción de las personas al momento de buscar un trabajo. Solemos hablar: espero encontrar trabajo. Lo cierto es que, desde un enfoque económico, nosotros ofrecemos nuestro trabajo a las empresas, quienes buscan a alguien que trabaje para ellas. El enfoque parece invertido, nosotros poseemos trabajo, lo que buscamos es ofrecerlo para recibir un salario y comprar otros bienes. Además, como lo notó hace muchos años Marx, es complicado entender que en el mercado laboral se están tranzando las habilidades de una persona, la cual puede recibir un salario menor al que debería, con lo que se le estaría explotando.
Dado que se está hablando de arreglos sociales, es difícil determinar qué valor real tiene nuestro trabajo. Cuando una empresa piensa contratar nuevo personal suele fijarse en dos cosas: la productividad del trabajador y el desarrollo del mercado en el cual opera la empresa. No obstante, persiste el problema de selección. ¿Cómo saber si la persona entrevistada es realmente eficiente o tan solo finge hacerlo por unos minutos?
En general, las empresas tienen dos problemas. El primero se origina por la selección ya comentada, que suele reducirse buscando más información por parte de los empleados. Es posible buscar señales mediante los años de estudio, trabajos previos, entrevistas, diferentes pruebas de aptitud, o cualquier mecanismo alterno. Lo ideal es que todas las empresas tengan procesos de selección intensos para sacar a flote todo lo necesario; sin embargo, el costo por aplicar dichos mecanismos puede ser contraproducente. Esta es una de las razones por las cuales solo los mejores profesionales pueden acceder a puestos de trabajo en prestigiosas empresas.
Otro problema surge cuando el empleado no se comporta de acuerdo a los requerimientos de la empresa, por lo que la misma tiene que efectuar un plan de incentivos. Por ejemplo, la empresa no puede saber si realmente los vendedores están haciendo un esfuerzo alto, pues puede ser costoso monitorearlos. Para minimizar esto, suelen pagar salarios más altos o elaborar contratos que logren que la persona se esfuerce, por ejemplo un pago fijo muy bajo y otro variable alto por el número de ventas efectivas.
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cómo es el mercado laboral peruano? A grandes rasgos sabemos que lleno de informalidad, con un salario mínimo de S/. 750 mensuales y tasas de desempleo que fluctúan alrededor del 8% en los últimos años. Sin embargo, aún tenemos problemas de discriminación por origen étnico, sexo e incluso “belleza”, según un estudio reciente del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico. En suma, las consideraciones aquí tratadas pueden ayudar a los primerizos cuando se enfrenten a la dura vida laboral.
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