Tantas veces Nadine

  • Su carisma y su acercamiento con los sectores más pobres del Perú la hacen un medio de legitimación del gobierno asediado por los conflictos sociales y la inseguridad ciudadana.
  • Su postulación sería vista como un intento de perpetuación en el poder mediante el cambio de la norma, a lo cual Humala juramentó estar en contra durante la campaña.
  • Fue por ese miedo al autoritarismo de las 3 reelecciones fujimoristas que nuestra clase política prohibió la reelección inmediata de presidentes, quitando quizás el principal incentivo de los políticos para hacer bien su trabajo
Un artículo de Henry Ayala.
No puede haber semana sin hablar de Nadine Heredia y el co-gobierno que maneja junto al presidente Humala. Nuevamente, los debates sobre su posible postulación en el 2016 marcan la pauta entre la prensa. Y es que el papel activo de la Primera Dama en el sistema político es tan nuevo para la opinión pública que, ante tanta aparición pública con/sin futura postulación, siempre vamos a terminar hablando de Nadine.
Basta con escuchar a la presidenta de Argentina reclamarle a Humala “¿Y dónde está Nadine?” para ejemplificar el enorme peso mediático que posee la esposa del mandatario. Comunicadora de profesión, la Primera Dama ejerce un rol fundamental en cómo se manejan las relaciones públicas dentro de Palacio –y en los discursos de Ollanta también. Su carisma y su acercamiento con los sectores más pobres del Perú la hacen un medio de legitimación del gobierno asediado por los conflictos sociales y la inseguridad ciudadana. De esta manera, Heredia suele salir ilesa de cada tropezón presidencial en la opinión pública, erigiéndose como la persona dentro del gobierno con mayor aceptación en la población.
Pensar en su futuro político, entonces, no parece algo jalado de los pelos. Su sobreexposición en los medios hace sospechar de una estrategia del partido oficialista para utilizar los recursos del estado y el cargo de Primera Dama para ir forjando desde ahora una posible postulación a la presidencia una vez concluido el gobierno de Humala. En temas legales, Nadine Heredia no podría postular dada una ley constitucional que fue aprobada bajo el gobierno de Fujimori que impide a familiares y esposos de mandatarios a postularse. No obstante, el TC ha opinado sobre el tema, dando carta abierta para tomar a la Constitución como decisión última. Además, su postulación sería vista como un intento de perpetuación en el poder mediante el cambio de la norma, a lo cual Humala juramentó estar en contra durante la campaña.
¿Y por qué Nadine misma no sale a desmentir los rumores? Probablemente porque ni ella ni el partido de gobierno estén seguros de su futuro político o de cuán golpeado acabará el nacionalismo luego del desgaste que causa cada año en el gobierno. Y la verdad, aún es muy temprano para saberlo. Si Humala llega a entregar la banda presidencial en 2016 estaríamos viviendo el mayor período democrático de la historia de nuestra república, razón por la cual no sería mala idea comenzar a fijarnos más en el devenir de este gobierno que recién anda en pañales antes de crucificarlo o aclamar su “re-elección matrimonial” a la vuelta de la esquina.
¿Por qué no pensar en una reelección común, con Humala a la cabeza y que ha triunfado en las últimas elecciones latinoamericanas? Fue por ese miedo al autoritarismo de las 3 reelecciones fujimoristas que nuestra clase política prohibió la reelección inmediata de presidentes, quitando quizás el principal incentivo de los políticos para hacer bien su trabajo. Sería preferible mil veces tener a un presidente que ha hecho una buena labor siendo reelecto en su salsa (el cual aún no es el caso de Humala) que un cambio de leyes con nombre propio o una postulación de “borrón y cuenta nueva” como de las que nos tiene acostumbrados Alan García.
Y para Nadine, pues, el sillón municipal o una curul congresal no estarían mal para ir comenzando a cimentar una prodigiosa carrera política.
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