Challapalca no está en calma

  • 17 rehenes fueron capturados por un motín de presos en el penal de Chacallpaca
  • Los reos reclamaban mejoras en la calidad de vida que se les imparte
  • El motín se realizó mientras los trabajadores del INPE realizaban una huelga porque se mejore su situación laboral
La noche cubre Challapalca, y la oscuridad se impone en los alrededores del penal. Son más de las 10 pm y el ‘Cholo Jacinto’ aprovecha para dar inicio al motín. A su lado, decidido, y a punto de dar la orden se encuentra ‘El Burro’.
El plan no podría salir mal. Era el segundo día de huelga de los empleados del Instituto Nacional Penitenciario, así que los reos empezaban a pasar desapercibidos. Solo un error podría malograr el reclamo bajo el cual se manejaban: mejorar las condiciones infrahumanas en las que estaban viviendo, o en el mejor de los casos, cerrar el penal. Puede que esa noche el ‘Cholo Jacinto’ y ‘El Burro’ hayan intercambiado miradas cómplices. Todo salió tal y como lo esperaban.
Eran 16 rehenes, 14 trabajadores del INPE y dos asistentes sociales. Apenas se supo del hecho, Manuel Guillén emprendió la marcha hacia el penal. Comandaba un contingente policial de 50 agentes, preparados para reforzar el control externo de la cárcel. Habían 180 presos dentro, y el temor a que el motín se convierta en algo peor, era grande. Guillén lo sabía, más que nadie.
Puede que haya sido la rápida movilización, o las negociaciones entre los representantes de la Defensoría del Pueblo y el Ministerio Público, los motivos que lograron calmar el ambiente y llegar a un consenso.

“Es necesario buscar una solución integral al problema penitenciario del penal convulsionado”

El penal de Chacallpana es pequeño, en el límite de Tacna y Puno, alberga 180 reos y las condiciones son bastante pobres. Hace dos meses, fueron trasladados 40 internos más desde el penal de Socabaya en Arequipa, lo que aumentó a conglomeración de presos de alta peligrosidad. Esto motivó a ‘El Burro’ a protestar, sobretodo porque se le niega el traslado a un recinto penitenciario de la costa. Él necesita atención médica especializada debido a una enfermedad que padece -dice su abogado-, pero nunca encuentra buenas noticias.

Calma, todo está en calma

“Se ha solucionado el problema. Ya todo ha vuelto a la calma” – José Peláez (Fiscal de la Nación)

‘Calma, todo está en calma’ dice una canción no muy conocida, junto con una melodía refrescante y relajante. Queda claro que las palabras de Peláez no dejan esa impresión. En lo absoluto. Aunque la situación se haya controlado, logrando liberar a los 16 rehenes, el asunto está bastante lejos de archivar y pasar la página.
El jefe de programa de Asuntos Penales y Penitenciarios de la Defensoría, Percy Castillo, refirió que la cárcel de Challapalca no estaba lista para un traslado de 40 reos más. Así también, se le había recomendado al INPE el cierre del penal luego de varios estudios. Hay incompatibilidad de ese lugar con el régimen penitenciario.
Por otro lado, está la huelga de los trabajadores del INPE que fue uno de los hechos que permitieron el motín. Ellos protestan por sus derechos laborales, viajaron hasta Lima e iniciaron una marcha hacia el Congreso de la República para conversar con los representantes de la Comisión de Presupuesto. Lo que piden es que los incluyan en la Ley de Presupuesto 2013, para que así se lleven a cabo incrementos en sus salarios. El porqué de este pedido es por el grado de riesgo al que se someten todos los días al ir a trabajar. El motín y retención de los presos no hizo más que exacerbar las protestas. Al consenso no se ha llegado, solo se sigue predicando la calma, que todo está solucionado.
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