China: Elige el otro gigante

  • En el XVIII Congreso del Partido Comunista Chino que termina mañana se renovará la cúpula que dirige los destinos del país.
  • La nueva dirigencia tendrá que enfrentarse al reto de manejar una economía que depende mucho de las exportaciones, no tiene consumo interno y es muy desigual.
  • China es el principal mercado de las exportaciones peruanas.

Foto: BBC Mundo.

Acabadas las elecciones en el país con la primera economía del mundo, ahora hay que virar nuestra atención a la nación de cuyo manejo económico hoy dependemos más que nunca: China. En el XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) que termina el jueves se renovarán los miembros de la cúpula quienes, en medio de un serio conflicto diplomático con Japón, de acusaciones de corrupción gubernamental y de un escandaloso suicidio de monjes tibetanos, tendrán que priorizar un reto: mantener el acelerado crecimiento económico mientras se desarrolla una industria interna que recorte la dependencia de la exportación y las enormes desigualdades del país.
La República Popular China es unipartidista, es decir, desde la revolución de Mao Zedong el único partido político autorizado para gobernar es el PCCh. Se permite la actividad de otros ocho, pero estos deben aceptar la autoridad de aquél y desempeñar un papel meramente consultivo y simbólico. La democracia es una quimera. El secretario general es el presidente.
El procedimiento de elección siempre se hace bajo un velo de misterio y es bastante entreverado, pero se sabe que los más de 2200 delegados del Comité Central del PCCh votarán, de una lista de candidatos, a sus nuevos representantes, así como a los siete miembros del Comité Permanente y a su secretario general. En marzo, la Asamblea Popular –que vendría a ser un parlamento– ratificará lo votado.
Si bien existe un cierto margen democrático en la votación de la lista de candidatos al Comité Central, la cúpula está prácticamente sellada, el número de candidatos acordado por los partidos es caso igual al número de vacantes en el Comité Permanente, el cual reducirá de nueve a siete el número de sus miembros para agilizar la toma de decisiones. Eso sí, no caben dudas de que el nuevo secretario general será Xi Jinping, hijo de un dirigente revolucionario que se opuso a la masacre de Tiananmen, lo que hizo que a Jinping le costara sangre, sudor y lágrimas entrar al Partido (postuló ocho veces y recién fue aceptado a la novena).
“La Constitución del Partido no tiene artículos que exijan que la elección del secretario general cuente con múltiples candidatos”, recuerda oportuna la agencia de noticias oficial, Xinhua.

Desafíos de la economía de moda

Foto: Clarín.

Con Estados Unidos intentando salir de la crisis y una Unión Europea jalada hacia el abismo por gigantescas deudas públicas, muchos países que dependen de la demanda extranjera miran con mucha atención el desenvolvimiento de la economía china. No en vano el Ministro de Economía y Finanzas, Luis Castilla, dijo en noviembre del año pasado que por las noches le prende velitas al país asiático y reza para que no se desplome. Quizás sea porque este se ha convertido en el principal mercado de las exportaciones peruanas, habiendo desplazado a Estados Unidos.
Desde que asumió su cargo el actual secretario general, Hu Hintao, en 2002, el modelo capitalista iniciado por Deng Xiaoping hizo que China cuadruplique su Producto Bruto Interno (PBI) y se convierta en la segunda economía mundial (tras Estados Unidos). No obstante, al estar basado en la exportación de productos realizados o ensamblados con mano de obra barata, el modelo sufrió los efectos de la crisis mundial, desacelerando su crecimiento paulatinamente.
“Si la primera fase de su despegue fue gracias a la exportación basada en una mano de obra barata. Ahora necesita dar un nuevo paso hacia una economía dominada por la innovación tecnológica. Esto, que fue posible para países asiáticos más pequeños como Japón o Corea del Sur, es un problema en China debido a su gigantesca población. Es un proceso que va a tomar décadas”, comenta a la BBC Shujie Jiau, director de Estudios Contemporáneos Chinos de la Universidad de Nottingham, Reino Unido.
Ante la posibilidad de crecer solo 7,5% este año –bastante por debajo del promedio de 10% anual de los últimos 30–, la reacción del gobierno fue invertir fuerte. 586 000 millones de dólares fueron gastados en 2008 y 158 000 millones este año, siguiendo el plan de inversión estatal; sin embargo, hoy muchos ciudadanos parecen preguntarse para qué servirán esas amplias autopistas por las que a duras penas transitan carros.  
Siendo el primer país exportador del mundo, esa inyección de inversión pública era necesaria para mantenerse a salvo de la crisis, pero terminó por acrecentar un problema estructural chino: el consumo doméstico constituye un porcentaje muy pequeño del PBI. En 2011 fue solo de 34%, mientras que la inversión fue de 48%.
Pasa que los chinos guardan el dinero para asegurarse una jubilación tranquila que el Estado aún no puede proveerles. La tasa de ahorro en este país es equivalente a 51% del PBI, más que la tasa de inversión. A pesar de intentar poner en marcha un plan de jubilación, este es difícil por el aumento del costo médico. El consumo doméstico, entonces, no aumenta y se continúa sobre dependiendo de las exportaciones. Por eso, la desigualdad entre quienes acceden al mercado mundial y quienes no es tanta que el gobierno hizo que se dejara de publicar el coeficiente Gini que la mide. En el Día del Niño, la televisión china preguntó a niños de diferentes clases sociales que esperaban como regalo. Uno respondió que quería un avión Boeing, otro un par de zapatillas.
La nueva dirigencia del PCCh deberá mover los hilos con precisión para llegar a buen puerto frente a estos retos. Por lo pronto, el jefe de la agencia de planificación económica consideró que el gigante asiático ya frenó su tendencia a la desaceleración, previendo que crecerá más que 7,5%. No obstante, aquello se debe al repunte de las exportaciones. Quizás ya no sirvan las velitas.
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