Las camisetas, las cacerolas y la presidenta

  • Germán Denis celebró goles en la Seria A italiana con una camiseta pintada de una K tachada luego de anotar uno de los tantos de la victoria crucial sobre el Inter de Milan. 
  • El pasado jueves, cientos de miles salieron a las calles bonaerenses para protestar contra la presidenta, en lo que se ha reconocido como ‘el padre de los cacerolazos’. 
  • Acusan de “mentiroso” a un gobierno con inestabilidades en las principales cifras económicas, además de controlar la opinión pública y la prensa.

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Se enfrentaban en Bergamo los dos equipos de camiseta con franjas verticales negras y azules de la Serie A italiana —el Internazionale de Milan y el Atalanta de la misma localidad donde se disputaba el encuentro—, en una fecha donde los visitantes podían alcanzar el primer lugar del campeonato después de un tibio comienzo. Sin embargo, el cuadro local lideró por un tanto a cero durante todo el primer tiempo y fue recién en la segunda mitad cuando el Inter reaccionó para marcar el empate. De pronto, el delantero más picante del Atalanta reaccionó y, primero conectando un centro corto y luego de penal, puso el partido tres a uno, casi liquidado a pesar de un descuento del visitante a los últimos minutos.
¿Qué tiene este resultado de especial, además de darle un gran triunfo al Atalanta que lucha por meterse en la pelea de los cinco primeros? Pues esos dos goles con los que el equipo de Bergamo selló su victoria fueron anotados por el mismo hombre, Germán Denis, nacido en Buenos Aires hace treinta y un años y que, junto a la emoción por lograr su primer gol en el partido, cogió una camiseta blanca que le alcanzaron y la enseñó al público y a las cámaras presentes. En la tela estaba había escrita una K en negro con una tacha roja encima.
¿A qué hacía referencia el delantero argentino con su reclamo de tinte político del que luego se arrepentiría?
Las cacerolas hacen ruido a la presidenta
Pues el buen Germán no tuvo mejor idea que unirse a las protestas que adornaron el inicio del fin de semana pasado, específicamente el 9 de noviembre del presente, denominado por propios y extraños como el ‘padre de todos los cacerolazos’ en alusión a todas las manifestaciones realizadas en la capital en contra de la presidenta del país, Cristina Fernández de Kirchner. Cientos de miles inundaron las principales avenidas de la ciudad, y otras miles en las capitales de la gran mayoría de provincias bonaerenses. Acumulación de gente en las urbes sin precedentes desde que el matrimonio Kirchner comenzó a gobernar el país hace nueve años.
La insistencia en los reclamos tienen como puntos principales la inseguridad, la que se cree intención del Gobierno en reformar la Constitución para lograr una re-reelección de la presidenta justicialista y las acusación por ser una administración mentirosa donde, por ejemplo, se mide una inflación del 10% cuando grupos medidores privados la estiman superior al 25%, lo que son símbolos de corrupción para los manifestantes.
Golpeando cacerolas y mostrando banderolas gigantes con los colores patrios y frases alicientes a las denuncias populares que pregonan, cerca de 80.000 personas —según estima la agencia oficial Telám, y cuentas privadas contabilizan 500.000 personas en todas las manifestaciones simultáneas—, los engaños que creen sufrir desde la asunción al poder de Cristina. El control de las cifras no solo se extienda sobre la inflación, también contradice análisis de revistas especializadas como The Economist, pues el gobierno afirma que en Argentina existen seis millones de pobres menos que los cuantificados en dichos estudios privados. O afirmar que con seis pesos al día, “un alfajor”, un argentino puede vivir con tranquilidad.
Horas antes de las protestas, la presidenta de Argentina dejó establecida su inamovible posición política, además de aludir como en tantos otros discursos de los últimos dos años, a su difunto esposo, Néstor Kirchner, otrora presidente de la Nación, para crear símiles con su postura. “Nadie podrá recordarlo jamás huyendo y no haciéndose cargo, ni bajando la cabeza. Al contrario, cuanto más sentía que no había fortaleza, más se plantaba, más luchaba y más tiraba para adelante”. Sin embargo, se espera que las propuesta multitudinarias que han aumentado en cantidad de personas sean un ruido que la máxima mandataria no pueda dejar de escuchar. La oposición ya ha pedido una explicación total y un cambio en el plan de gobierno frente al “mutismo” de todo el aparato ejecutivo. Se ha amenazado un constante aumento de la protestas si no existen reacciones.
Por si fuera poco, desde el 2009, los casos más groseros que dan a relucir una presunta corrupción en los altos cargos del estado es el control o callamiento de la prensa independiente, como lo llama la gente, en especial el caso de Clarín, diario más vendido a lo largo del país rioplatense. Cuando publicaron una información sobre ciertas incoherencias en los subsidios públicos, dos decenas de agentes fiscales aparecieron en la redacción para hacer buscar irregularidades, aunque ninguna denuncia fue hecha. La directora del diario ha sido denunciada por el gobierno de secuestrar a sus hijos adoptivos en complicidad de la dictadura militar, aunque después de un largo proceso esto haya sido resuelto como falsas acusaciones. La Nación, otro diario importante, también se encuentra bajo proceso judicial por una supuesta tortura —negada incluso por la presunta familia torturada— implicada sobre los dueños de una empresa productora de papel para prensa para hacerse con dicha institución.
Además, se espera que el próximo 7 de diciembre el gobierno dé un golpe a todo el grupo Clarín, extrayendo licencias de operación que superen el máximo autorizado por una ley de medios con nombre propio promulgada hace tres años.
La intención de ocultar información por parte del ejecutivo argentino también ponen en el tapete numerosos temas de corrupción, que llegan hasta la misma oficina presidencial, quien poseería una considerable fortuna, como se ha descubierto según su incremento vigoroso en los últimos ocho años. Ella lo atribuye al tiempo en que ha sido una “exitosa abogada”, aunque las investigaciones de la oposición habrían dado supuestos adversos. Además, se espera que el próximo 7 de diciembre el gobierno dé un golpe a todo
Quizás de ahí proviene esa “K de Corrupción”, como gritan las multitudes y tacha el delantero de Bérgamo, aunque más precisamente es el recuerdo al apellido que inició “una dictadura” que parece en jaque: los Kirchner.
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