La recta final: mucho ojo con Ohio

  • Barack Obama y Mitt Romney pasan las últimas horas de la campaña en los estados indecisos de la costa este. 
  • Ohio, uno de esos estados, es simbólica e históricamente representativa para las elecciones.
  • En cifras y pronósticos, Ohio es la plaza que podría definir toda la carrera. Conozca todo el análisis. 

Romney y Obama cierra la campaña en Virginia y Wisconsin, respectivamente (Foto: EFE)

La campaña llega hoy a su fin. Meses enteros de primarias republicanas, mítines, convenciones, debates, campañas virtuales, encuestas, e incluso el paso de un feroz huracán. Todo está listo sobre la mesa para que la última decisión la tomen los electores. No sorprenden las últimas decisiones de ambos candidatos para las presentaciones finales de la campaña. El presidente Barack Obama realizó un concierto-discurso en Wisconsin junto al roquero Bruce Springsteen. Por su parte, el candidato republicano, Mitt Romney, comenzó la carrera final en Florida, luego hacia el norte para dos localidades de Virginia y finalmente en New Hampshire. Todos los lugares antes mencionados se encuentran entre los estados indecisos y con mayor disputa de la zona central y oeste del país.
Solo existirá una coincidencia: el punto clave de esta última recta, eje fundamental de todo cierre, el estado electoral de Ohio. Allí, ambos candidatos hablarán a su público a menos de diez kilómetros de distancia, la longitud más cerca entre ambos antes de saber los resultados finales. Terminado el día, Romney se retirará a su hogar de Massachusetts, estado donde se espera su derrota a pesar de haber sido gobernador del 2003 al 2007, mientra que Obama volará a su hogar de Hyde Park en Chicago para esperar los resultados junto a su familia.

Foto: CNN

“Como va Ohio, va la nación”

¿Por qué ambos han elegido a este estado de apariencia cuadrilonga, situado en el medio este, en la zona de los grandes lagos, y famoso por sus centros industriales de minería y carbón? En estos últimos dos días —algunas horas más si las horas de conteo se extienden—, la decisión electoral de Ohio sigue siendo un misterio. La inmensa mayoría de encuestas y sondeos le da una ligera ventaja al candidato demócrata, pero estas cifras están dentro del margen de error. Por lo tanto, existe la posibilidad que Obama gane en el estado por unas cuantas decenas de miles de votos y el Partido Republicano pida un recuento de votos, lo que demoraría la decisión por semanas. Así, este estado podría convertirse en la Florida del 2000, cuyo vencedor tuvo que ser decidido por el Tribunal Supremo de Estados Unidos.
Hace cuatro días, Barack Obama dio a grito de socorro en Cleveland dirigido a los votantes de Ohio.I need your help!” fueron las palabras de un hombre en angustia que reconoce su importancia en la realidad electoral de Estados Unidos. La necesidad parte lejos de las cifras elaboradas al día de hoy sobre esta campaña y se remontan a 1960, más de cincuenta años atrás, cuando John F. Kennedy fue el último presidente electo que no venció en el estado carbonífero. Ni demócratas ni republicanos, desde Lyndon B. Johnson, han conseguido el sillón en el despacho oval sin ganar Ohio.
Aun así, la pregunta sigue sin respuesta. ¿Por qué un estado de apenas 11 millones de habitantes es tan crucial en un país de más de 300 millones? Quizás la respuesta se encuentre en la importancia histórica de una región que fue destino habitual de colonos viajantes por las aguas del río que le otorga el nombre y albergue de primeras zonas en integrar afroamericanos en la sociedad, aquella que hacía sonar las campanas cuando aparecían los ‘cazadores de esclavos’. Tuvo la mayor cantidad de bajas en la Guerra Civil y, posteriormente, lideró el desarrollo industrial del continente. A manera de anécdota electoral, también puede presumir de ser el lugar de origen de la mayor cantidad de presidentes.
As Ohio goes, so goes the nation” (Como Ohio va, va la nación) es una frase tradicional que simboliza la situación en boca de todos de los últimos días y refleja un sentimiento folklórico que se extienda hace décadas. Sufrió como pocos la última crisis económica, se viene recuperando en buena marcha y, entre algunos logros significativos, ostenta los primeros lugares en niveles educativos, tiene el mejor hospital del país –Cleveland Clinic– y su admirable diversidad racial ocupa la media nacional.
Sin embargo, las características simbólicas y los antecedentes de la región no hacen más que seguir remolinando la pregunta entre los labios. ¿Qué hace a Ohio el bastión principal de esta carrera?

Mucho ojo con Ohio

Hace varios meses se maneja un mismo panorama electoral. Barack Obama ha conseguido asegurar –siempre dentro de los pronósticos– una mayoría de 237 votos electorales seguros y Mitt Romney tan solo 191 entre los estados considerados como asegurados por cada candidato. Si el Colegio Electoral Nacional da como ganador a aquel que alcance los 270, la lucha por los votos indecisos tiene al primero con una necesidad de 33 votos más y al segundo con 79.

Foto: El País

Los estados indicados en la imagen con rojo intenso son aquellos tomados preferentemente por el candidato republicano, y aquellos con azul son los afirmados votantes del demócrata. Dentro de este esquema, algunos cuantos se encuentran con color intermedio y son aquellos inseguros en cara a la elección. Un total de nueve conforman los llamados “swing states”: Florida (29 votos electorales), Ohio (18), Carolina del Norte (15), Virginia (13), Wisconsin (10), Colorado (9), Nevada (6), Iowa (6) y New Hampshire (4).
El segundo lugar de Ohio da un primer alcance de su importancia, pero la mayor cantidad de plazas de Florida hacen pensar en las razones por las cuales no es ese considerado el de mayor importancia. Dos razones se deslizan de este asunto: primero, es el estado donde más definida está la situación para Mitt Romney y, por lo tanto, está menos afirmada la inseguridad.
La segunda justificación se encuentra elaborada en los parámetros de la aritmética. Los estados indecisos suman un total de 110 votos, de los cuales Obama está más seguro de vencer en tres: Wisconsin, Nevada y New Hampshire, que en total suman 20 plazas. De esa manera, el camino a las 270 requeridas para la victoria se acortaría a 13.
De los restantes seis estados, solo  existen dos que cuentan con menos de 13 votos electorales: Iowa y Colorado. De los otros cuatro, cualquiera le puede servir al actual presidente de la Nación para alcanzar la meta. La disputa se reduce a cuatro estados donde el número pareciera asegurar el triunfo, pero se debe mirar con cuidado el panorama.
La victoria de Obama es muy improbable en Florida y aun lo es más en Carolina del Norte (estos dos estados casa y ni deberían llamarse indecisos) y muy dudosa en Virginia que, junto con Iowa y Colorado, son los únicos tres estados genuina y estrictamente indecisos de la carrera. ¿A dónde se ha reducido la pelea? Pues sí, a Ohio, que con 18 votos supera ampliamente lo requerido y donde la victoria de Obama adquiere mayor forma y probabilidad, como han indicado de manera unánime todas las encuestadoras durante meses –dentro del margen de error–.
De ganar Obama en Ohio, puede incluso prescindir de ganar otro de los estados genuinamente indecisos, o alguno de ellos puede servir como colchón si es que New Hampshire, Nevada o Wisconsin (en principio, los mayores posibilidades para él) se le ha caído de la baraja. Ohio es el bastión sobre el cual asumir su victoria.
Por otra parte, Romney no necesariamente conseguiría la victoria si se impone en Ohio, pues ya ha quedado demostrado en este análisis que Obama puede conseguir los 33 votos que le faltan de cualquiera de los otros “swing states”. Pero en una recopilación menos numérica, una victoria republicana en el estado del carbón es sinónimo de la creciente supremacía ganada en las últimas semanas y no podría ocurrir si no se ha dado el mismo fenómeno de contragolpe en otros estados.
Más aun: si Romney se alza con Carolina del Norte y Colorado, donde tiene mayores probabilidades, y consigue finalmente las plazas de Florida y Virginia, puede llegar a la presidencia con las 18 cifras que otorga Ohio.
De esta manera, queda demostrada la importancia de un estado pequeño en geografía y demografía, pero grande en representatividad cuando se llega a las finales de una larga carrera.  Para muchos ha sido una sorpresa lo igualada que se encuentra la disputa a estas alturas, pues antes del primer debate presidencial la victoria del candidato Obama parecía holgada. Su argumento para conseguir los votos en Ohio es el creciente desarrollo económico de la zona gracias al impulso de la industria automotriz, pero las fondos para el dinero de la campaña, cuya procedencia ha sido el centro de la polémica, le han restado votos significativos en la zona.
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