El mérito es de Mosquera

El dinero no garantiza el buen rendimiento de un equipo. Sporting Cristal es un ejemplo de ello. El club que goza de una solvencia económica envidiada por otros ‘grandes’ no consigue un título hace siete años. Peor aún, en el torneo pasado luchó la permanencia en primera, a pesar de haberse planteado como objetivo salir campeón.
Este año los celestes estuvieron arriba en la lista de inversión. Desde el banco querían recuperar la esencia de su mejor época: los noventa. La apuesta (de Lombardi) fue por Mosquera, ex jugador del club y asistente de Markarián en aquel equipo subcampeón de la Libertadores. Entrenador disciplinado que venía de realizar una buena campaña en Huancayo (con un equipo que luchaba la permanencia y clasificó a un torneo internacional). Mosquera llegó y se reforzó para salir campeón.
Aunque nadie dudaba que Cristal fuera el gran favorito para estar donde está, en la final, el mérito de Mosquera es haber encontrado una forma de jugar, algo tan ajeno al fútbol local. Una identidad que transmitió desde su posición: siempre ir para adelante y salir a buscar a los rivales. Cristal fue le único equipo que tuvo constancia a lo largo del campeonato. En un torneo de tan poco nivel, eso es resaltante.
Con un promedio que bordea los 3 goles a favor y 1 en contra por partido, armó un equipo completo. Excepto el arquero, aporta un jugador por línea a la selección. Además, Mosquera supo atender sugerencias. Cuando llegó a tienda celeste, declaró que Advíncula sería su nueve. Sergio Markarian le había propuesto a Juan Reynoso, ex entrenador del equipo celeste, hacer jugar a Advíncula de lateral, pero el ‘Cabezón’ no hizo caso y lo mantuvo en el medio campo. Mosquera aceptó la propuesta y ubicó a Luis Advíncula de lateral derecho, lo repotenció e hizo que encontrara su mejor nivel. Actualmente es uno de los fijos en la selección.
La evolución del fútbol le ha sumado protagonismo a quienes siempre debieron tenerlo: los técnicos. Sin duda, las buenas condiciones y el material que te da el dinero para trabajar un equipo son fundamentales, pero eso no define tus pretensiones. Los equipos son cada vez más tácticos y, en ellos, las disposiciones y los planteamientos tienen más influencia en el juego. Mosquera supo armar el equipo que quiso y eso se hace con trabajo. Su equipo fue siempre superior, siempre estuvo un paso adelante que sus rivales. Por velocidad, por verticalidad, por fútbol.
Por más que sus corbatas sean ‘bambas’, Mosquera ha logrado ser autentico. Su discurso con la prensa, tan pausado y limitado, siempre fue de sensatez. La identidad que generó la lograron muy pocos en este triste campeonato. No sé si es una ‘Raza’ la celeste,  ni sé hasta donde podría llegar este equipo –que no está lejos de lograr un nivel internacional–, pero ‘Mou-squera’ logró el mejor cuadro del torneo. Y no lo hizo con plata, sino con trabajo.
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