Las 10 mejores películas de James Bond

Hace cincuenta años, un agente secreto del Servicio de Inteligencia británico comenzó su camino a la fama en la pantalla grande con el estreno de Dr. No. Bond, James Bond, ha prevalecido desde entonces sin envejecer, acostándose con cincuenta y dos bellas mujeres y enfrentando desde villanos de la Guerra Fría a dictadores del tercer mundo, narcotraficantes, millonarios corruptos y hampones informáticos del nuevo milenio, a pesar que la tecnología ha cambiado por máquinas y hackers a los tradicionales espías como él. Estas son las diez mejores películas de una leyenda instantánea.

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10. Die Another Day (2002)

En el prólogo, James Bond es capturado durante una misión en Corea del Norte y torturado por Zao, hijo del pacifista coronel del ejército, cuyo plan es unificar las dos Coreas, atacar Japón y, finalmente, enfrentarse a Estados Unidos. El gobierno británico intercambia a Bond por un importante reo político, pero lo apartan de la misión. Sin embargo, él tiene cuentas que saldar, y emprende una búsqueda personal del caso cuando se descubre que el megalomaníaco millonario Graves tiene negocios con Zao y un satélite que dirige la luz solar a cualquier parte de la Tierra.
Pierce Brosnan concluía un quinquenio como Bond y, mirando hacia el futuro, debía iniciar un replanteamiento total. De esa manera, el James Bond de Die Another Day se inicia desde el prólogo como un personaje vulnerable y necesitado, capaz de fallar y ser puesto al real filo de la navaja. El gobierno británico da valor a sus cualidades y lo rescatan, como aclarando que 007  está lejos de morir con un Brosnan de casi cincuenta años. Dentro de la historia, Bond no solo es visto como un espía playboy, sino uno que busca justificaciones personales y el disfrute de la vida, pues la suya es lo suficientemente valiosa como para pagar por ella. Recreación efectiva y aplicada.

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09. Live and Let Die (1973)

En el transcurso de un día, tres agentes del Servicio de Inteligencia británico (MI6), que investigan una red de tráfico de drogas en Harlem, Nueva York, aparecen asesinados en extrañas circunstancias. Todas las pistas conducen a un capo de la droga llamado Mister Big y a un corrupto dictador caribeño llamado Katanga. El agente 007 es enviado al lugar y pronto se verá enredado en un mundo de gangsters y voodoo, pues el plan del villano es distribuir heroína gratis.
Mucho antes de Brosnan, comenzando la década de los setenta, la franquicia tuvo que hacer una reingeniería del personaje por los cambios políticos de la realidad. Ya no sería solo la Guerra Fría, sino que descubriría misterios ligados al narcotráfico y tendría enemigos americanos, africanos y asiáticos. Roger Moore otorgó carisma al personaje y selló una convincente primer actuación que abrió los límites para reducir el conservadurismo. Si añadimos una chica Bond joven y exótica, un villano multicolor con muchos secuaces excéntricos y mucha acción de primera mano por agua y selva, se obtiene un resultado interesante que selló una nueva era de la saga lejos de Connery.

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8. The Spy Who Loved Me (1977)

La misteriosa desaparición de dos submarinos nucleares exige la colaboración de los mejores agentes de los servicios secretos británico y soviético: James Bond y la mayor Amasova. Detrás de los robos se encuentra el magnate megalomaníaco Stromberg, cuyo propósito es destruir a la humanidad para fundar una nueva civilización bajo el mar.
La era de Roger Moore como 007 tuvo altos y bajos muy marcados, pero junto a Live and Let Die, su tercera participación justificó que el tema de la canción sea “Nobody Does It Better”. Se regresa a la ciencia y las bombas como argumento, y a los villanos de antaño que querían cambiar el mundo entero, pero se mantiene la aventura por parajes novedosos —esta vez, en el fondo del océano—. Quizás el encanto principal es la chica Bond más inteligente y carismática de todos los tiempos, interpretada por Barbara Bach, que se pone al nivel del protagonista y la química fluye a la perfección. Por si fuera poco, el villano con dientes de acero logra el suspenso y los aparatos técnicos revolucionaron el género entero.

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7. Thunderball (1965)

La organización SPECTRE infiltra una base militar inglesa, para apoderarse de un avión equipado con dos bombas nucleares. Al lograr el objetivo, la organización amenaza con destruir una ciudad de Estados Unidos y otra de Gran Bretaña si no le dan cien millones de libras esterlinas. 007 es enviado a las Islas Bahamas donde conoce a Dominó, la amante de Emilio Largo, número dos de SPECTRE. Debe combatir contra el villano y sus misteriosos secuaces para encontrar el avión robado.
Sean Connery, con tres películas ya realizadas como Bond, consigue una interpretación de calidad, en perfecta forma y  con la madurez de un papel que lo lanzó a la fama mundial en un chispazo de dos años. Todo está en su sitio y se continúa desarrollada en sus predecesoras, además de los mejores efectos especiales hasta el momento y una mayor elaboración de la tensión y la sensualidad. Superior a películas posteriores con argumentos y secuencias ridículas y villanos de plástico: aquí hay entretenimiento del bueno.

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6. GoldenEye (1995)

Bond es enviado a Monte Carlo para investigar a Xenia Onatopp, una bella criminal que intenta hacerse con los planos de un helicóptero invulnerable a las interferencias. Onatopp es cómplice del general Ourumov, en el cargo tras matar al verdadero general del ejército ruso. Su macabro plan es robar a Goldeneye, un arma espacial ultrasecreta que emite pulsos nucleares que inutilizan cualquier equipo electrónico, en razón de causar una crisis financiera nuclear desde Londres. Bond tendrá que enfrentarse a su enemigo de turno, pero también a un pasado oscuro y tortuoso.
Cuando la Unión Soviética dejó de existir como tal, la franquicia se vio en la necesidad de replantear un personaje creado para la Guerra Fría en un mundo donde ese conflicto no existía más. La solución fue Goldeneye, un thriller tecnológico y sofisticado que exploraría el lado más oscuro de Bond —su rivalidad con el villano agente 006—. Además, se encontró al actor que marcaría el rostro de Bond por el recuerdo de la elegancia, la seguridad y el heroísmo que alguna vez caracterizara Sean Connery para una generación de videojuegos necesitada de una mezcla entre playboy, elegante e infalible héroe de acción.

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5. Dr. No (1962)

007 llega a Jamaica para investigar los asesinatos cometidos por un agente especial británico y su secretaria. Al mismo tiempo, descubre la existencia de una siniestra organización secreta en la isla Crab Key. Su enemigo es el Dr. No, quien está tratando de desviar la trayectoria de los cohetes estadounidenses que parte de Cabo Cañaveral. Bond tendrá que infiltrarse en la isla para frustrar su cometido.
Aquí comenzó el mito y Dr. No se mantiene en el imaginario de muchos seguidores de la franquicia como la majestuosa e intachable presentación. Un elegante relato que integró elementos dramáticos de la época para dotar de estilo y carisma a un personaje que, en la pantalla grande, debía ser más héroe que ser humano. Muchos elementos que han perdurado estos cincuenta años se crearon desde aquí, y la esencia sigue justificando su éxito inmediato. Desde el diseño abstracto del título, las localidades exóticas, mujeres hermosas y las organizaciones villanescas excéntricas y descabelladas de siempre. Un clásico instantáneo.

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4. From Russia with Love (1963)

James Bond es enviado para ayudar en la deserción de la empleada del consulado soviético en Turquía, Tatiana Romanova, quien quiere brindar información al gobierno británico por su rescate, pues teme por su vida. Allí, la organización SPECTRE planea asesinar a Bond en venganza de la muerte de Dr. No y, además, el agente 007 debe buscar una máquina que descifra los más complejos sistemas de comunicación para que no caiga en las manos equivocadas.
Todos los elementos de Dr. No y los que faltaron allí se integraron en la segunda entrega de la saga, tan solo un año después. Sean Connery mejora su registro en esta segunda oportunidad, tenemos una chica Bond con mejor química y mejor historia, escenas de acción más elaboradas y una primera presentación de los artefactos más valiosos de la acción que vendría después. Además, determina claramente la agencia de Bond y establece a su organización némesis. Insuperable comienzo.

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3. On Her Majesty’s Secret Service (1969)

Bond se asocia con un mafioso llamado Di Vicenzo para unir fuerzas en la lucha contra la malvada organización SPECTRE, además de vincularse sentimental con la hija del mismo, Tracy. 007 es enviado a los alpes suizos, donde el malvado Ernest Stavro Blofeld, enemigo recurrente de Bond, amenaza al mundo entero con desarrollar y lanzar una peligrosa bacteria que podría acabar con millones de personas.
El único problema de la sexta película de James Bond, luego que Connery se quitara el traje al menos por un tiempo, es justamente ese: el actor de reemplazo, George Lazenby, era un desconocido australiano que, casi sin carisma y falta de expresividad, no tuvo punto de comparación con las habilidades seductoras de su predecesor. Aun así, la historia concentra por primera vez las características naturales del Bond literario: un ser humano de carne y hueso, un brillante espía y letal asesino, y un enamoradizo y mujeriego casanova. La más completa historia de la franquicia, épica de ritmo intenso y muchas dosis entretenimiento. Excepcional.

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2. Casino Royale (2006)

La historia literaria original se inicia aquí. La primera misión de Bond como agente 007 lo lleva hasta el banquero de terroristas Le Chiffre, con la misión de detener su oficio y desmantelar la red terrorista. Para ello, debe derrotarlo en una arriesgada partida de póquer en el Casino Royale en Montenegro. El gobierno británico le entrega el dinero para la partida, pero también le asignan una acompañante, la hermosa oficial Vesper Lynd, para vigilar la misión. Nace entre ellos una atracción mutua mientras se enfrentan a los secuases de Le Chiffre tratando de guardar las experiencias para vencer en el juego.
Resurrección total de una franquicia que necesitaba un giro completo para insertarla en la nueva era. Sin embargo, hay algo adicional que hace a Casino Royale casi perfecta: por primera vez en casi cincuenta años, el agente secreto más famoso de la historia recibe un origen y es capaz de equivocarse, sentir y romper el protocolo. También puede enamorarse, sangrar y llorar en un thriller complejo y superlativo. James Bond tal y como fue concebido por Ian Fleming cincuenta años atrás en papel y tinta.

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1. Goldfinger (1964)

Un malvado magnate de oro y tesorero de la organización secreta SPECTRE, Auric Goldfinger, quiere estallar una bomba atómica en Fort Knox, donde está toda la reserva federal de oro de los Estados Unidos, para poder incrementar el precio del metal dorado en el mundo. Bond es enviado a Miami para frustrar la llamada Operación Grand Slam de la mano de su aliado de la CIA, Felix Leiter.
A la tercera es la vencida, reza un famoso dicho. En ese sentido, la película número tres da en el clavo con todos los ingredientes que hicieron, hasta hoy, eterna a la franquicia completa. Inmejorables artefactos, un ambicioso villano con un plan creíble y terriblemente radical, artillería y carrocería al servicio de una potente acción, una escena inicial extraordinaria como prólogo independiente y un villano secuaz excéntrico. Música y fotografía exquisita. Hasta el momento, la obra capital del cine bondiano. Toda una catedral del espionaje en la pantalla grande.
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