Las 15 mejores películas de terror

Las películas de terror han sido criticadas por su violencia extrema y usualmente se les otorga menos presupuesto y malas críticas. Sin embargo, el género ha crecido desde siempre en el imaginario de la audiencia como un vínculo estrecho entre la una emoción muy íntima, el miedo, y la realidad de sus vidas. Por generar emociones terroríficas, por grado de uso de elementos del séptimo arte y por su trascendencia en el delicado apartado de terror, estás son los quince pretextos de la pantalla grande para pasar una noche de tinieblas y pesadillas. 

15. Paranormal Activity (2007)

Film casero de bajo presupuesto —tan solo once mil dólares— que en la primera semana de estreno consiguió casi 8 millones de dólares en recaudación en Estados Unidos gracias al marketing viral, el boca a boca y las redes sociales. En su recorrido por las salas de todo el mundo, ha logrado superar los 100 millones y contratos jugosos con la productora Dreamworks para distribuir sus secuelas, que hasta el momento suman otras tres estrenadas -aunque infames películas-. Por si fuera poco, la cinta original ha tenido un meritorio paso por la crítica en general.
¿Cuál es la formula del éxito del creador Oren Peli? Se cuenta la historia de una joven pareja feliz de clase media que ve atormentada sus vidas por un espíritu demoníaco que toma el control de la casa donde viven y perturba ocasionando fenómenos paranormales. El relato está tan bien contado, que es capaz de freír nervios y enredarse en la mente del espectador con una concepción formal e ingeniosa, volviendo la película en un creíble video amateur real. La atmósfera es absorbente y no existen trampas: todo gira alrededor de la imaginación y el posibilismo. La falta de dinero termina siendo un as bajo la manga: el entretenimiento y susto de la película está en sus pequeñas sorpresas.

14. Videodrome (1983)

David Cronenberg alcanza un pico en su realización de terror con esta cinta que explora, a través de los ojos de un alterado y vulgar programador de televisión llamado Max, el peligroso mundo imaginado por los censores, que destruyen la habilidad del televidente de distinguir entre realidad plástica y perversa fantasía. Mientras esto le está ocurriendo a nuestro protagonista, podemos observar y compartir su subjetivo punto de vista distorsionado y violento.
De esa manera podemos comprobar si la relación sado-masoquista que tiene con una mujer llamada Nicki es tan real como el orificio aparentemente vaginal que le ha abierto en el estomago. Además, cuando Max introduce una filmadora dentro de ese agujero corporal, somos testigos de la conjunción entre tecnología y carne. La perturbación ha llegado a nuestras vidas y será difícil ver la realidad como antes, además de unas gotas escalofriantes de alta tensión y repugnancia. Terror para los machos, le dicen.

13. Halloween (1978)

Cómo hablar de películas de terror en esta fecha sin mencionar al clásico del día, creado sin un solo pie en falso por el mítico maestro del horror norteamericano, John Carpenter. Desde la primera secuencia, la creación de los nervios se hace inminente gracias a un joven protagonista que amenaza a sus padres con un cuchillo sangriento y diez años más tarde regresa para causar mayores estragos.
Revolucionando con el —en ese entonces— nuevo sistema Steadycam, el director pudo añadir al terror sangriento la perspectiva del asesino y su punto de vista a lo largo de la historia, lo que aumenta la insania del relato. Además, la música acompaña al protagonista para ambientar al mismo estilo de The Exorcist y para poner los dientes a vibrar en las escenas de mayor tensión. El protagonista no es solo un homicida maniático, también utiliza una máscara con expresión de blanca pureza, como si asesinar fuese aburrido. Halloween se encarga de pavimentar el camino para todas las películas contemporáneas sobre asesinos sobrenaturales.

12. •REC (2007)

Sin miramientos, la mejor película de terror con técnica de metraje encontrado -donde uno o más personajes actuan fuera de la pantalla, incluso agarrando la cámara- y cámara movediza e individualizada. Inspirada en Holocausto Caníbal, cinta italiana precursora en estas técnicas, y tantas otras, REC parte de una presentadora de un reality televisivo nocturno, Ángela, y un camarógrafo, Pablo, que acompañan a un equipo de bomberos en una llamada de rutina en Barcelona.
Al llegar al lugar, son atacados dentro de un edificio por una mujer temblorosa bañada en sangre. De pronto, policías cierran las puertas del edificio, alegando por megáfono que el sitio es un riesgo para la salud pública. Atrapados con un indeterminado número de vecinos, Ángela y Pablo no tienen mejor idea que continuar con la grabación. Película española con mucho talento por la búsqueda de la veracidad en la descripción de los personajes y las historias que aquí se desarrollan.

11. Saw (2004)

Dicen que todo pasado fue mejor, y esta franquicia de terror puede ser una buena muestra de ello. La primera entrega de Saw, traducido al español como Juego macabro, es una excepción para todas sus secuelas, pues su eficiencia en retratar lo horripilante como una terrible experiencia del pánico es concreta y voraz. Desde la primera imagen, los primeros fotogramas, la audiencia puede sentir que le han golpeado en la cara con un puño putrefacto y maloliente.
La tensión va in crescendo a lo largo del metraje y todo lo encontramos más enrevesado y catastrófico que lo anterior. Ese mecanismo funciona, los giros y las sorpresas consiguen mantener al público en el asiento, aferrándose por más a pesar de la violencia. ¿Cuánto se puede soportar? La verosimilitud del descabellado argumento, la construcción de un atractivo antagonista que todo lo controla en las sombras y la poca lectura previa del final demuestra con solvencia la vigencia de un género afectado en los últimos tiempos por la vacía necesidad de carne y alimentado de mediocridad.

10. Ringu – El Aro (1998)

Probablemente, la versión original japonesa de The Ring contiene la escena más terrorífica de la historia del cine: un hombre mira atentamente un televisor en casa mientras una figura fantasmal vestida de blanco, con cabello negro largo sobre el rostro, se arrastra como ningún ser humano podría hacerlo y completa un recorrido lento hasta, literalmente, extraer su huesudo cuerpo fuera de la pantalla hacia el mundo real.
La historia nos trae a un periodista que investiga un rumor altamente difundido entre adolescentes sobre un macabro vídeo casero: todos los que lo ven, terminan muertos a los siete días. Y en ese recorrido, los elementos participantes, como el goteo incesante, vacían el estómago y lo vuelve hielo. Como el cine japonés: percepciones de acero, esta vez entregadas al miedo, la inseguridad y la frustración. Nadie podía regresar a casa y no temblar con la primera llamada por  teléfono. “Seven days…”

09. Kwaidan – El más allá (1964)

El maravilloso cineasta japonés Masaki Kobayashi se pasó cinco años recopilando las historias cuatro tradicionales relatos que comprende esta película. En ellas podemos encontrar mujeres solitarias con cabello negro, espectros de mujeres hermosa, monjes ciegos cantores y fantasmas de guerreros samurái. Los colores simbólicos, la vanguardista y electrónica banda sonora, y algunos sonidos naturales, generan una atmósfera cautivadora.
Ni más ni menos, la mejor película de apariciones y fantasmas jamás realizada. Kobayashi logra involucrar al espectador con contenido sobrenaturales y el público se deja llevar por el cuento surrealista y altamente perceptual de las imágenes. Las cuatro historias tienen en común la misma visión, pero son independientes entre sí, y de esa manera deben apreciarse.

08. The Thing (1982)

¿Qué hace a The Thing parte de esta lista? Se pueden enumerar tres razones: el miedo por el aislamiento en cara al desastre, la omnipresencia de un enemigo en parajes con temperatura bajo cero y no saber cual de los pocos amigos con los que puedes contar para salvar tu vida se han convertido en una raza exterior desconocida.
En sus días se dijo que era una copia barata de Alien y nadie tomó en serio su argumento, perdiendo mucho interés en taquilla y siendo considerada un fracaso. Con los años, quizás la falta de calidad en el género, The Thing ha ocupado un importante lugar en la historia como un rotundo recorrido por los lugares más desgarradores de la realidad. Todo convence y todo preocupa al público. Atrévase a verla en la más oscura de las soledades.

07.  The Texas Chainsaw Massacre (1974)

Cuando la pobre Sally es obligada a cenar con la familia de ‘Leatherface’, atada a una silla fabricada con partes humanas, y todos los integrantes simplemente ríen ante sus gritos, no solo se logra un exquisito grado de distorsión, sino también se llega a una obra capital que inaugura un género del terror llamado a inundar la pantalla de carne y sangre: “slasher”.
Tobe Hooper, especialista en el género, mejora trabajos anteriores e introduce a un grupo de jóvenes en una van, camino a quién-sabe-dónde, con muchos kilos de marihuana en la parte trasera y ganas torturarse con historias macabras, hasta quedarse sin gasolina en la parte equivocada del desierto de Texas. Ahí aparece Leatherface, su sierra eléctrica y otros seres hambrientos de piel y huesos. Violencia, suspenso y muchos grados de verosímil historia macabra.
Cualquier parecido con todas las modernas adaptaciones de este personaje, es pura coincidencia. Aquí fue inventado el género de la tortura pornográfica y el sadismo sin razones aparentes. Un disfrute para los nervios, un icono del horror grosero, simple y enfermizo.

06. Alien (1979)

El director Ridley Scott combina ciencia ficción y horror para crear una grotesca y visualmente impresionante maravilla que estableció el criterio atmosférico preponderante para los años por venir. Nada pasa en los primeros largos minutos, solamente una espera infinita por descubrir que se esconde en el lejano, lejano espacio exterior. Pero de algo sí estamos seguros: lo que se esconde en esas paredes metálicas pulcras no es nada pacífico y ese logro del temor por lo ausente convierte en una pesadilla el resto de la película.
Abordo de la nave especial Nostromo, la tripulación recibe una llamada de otro planeta cercano y realizan una investigación de rutina en el lugar. Cuando regresan, la pasividad de las conversaciones sobre el café y el tiempo muerto se han terminado. La escena de la aparición fue filmada en una toma, sin decirles a los actores lo que iba a ocurrir. Y la caza comienza en un espacio reducido a muchos años luz de la seguridad. Y la emoción aumenta. Y el suspenso sobrecoge.

05. Ju-on: La Maldición (2000)

Es probable que no exista otra película con una historia más terrorífica que sostenga su argumento en niños y casas embrujadas. El que se muestra aquí, con cara congelada, boca cerrada mientras produce un sonido parecido a un maullido, mantuvo, mantiene y seguirá manteniendo a muchos despiertos de noche. Añádele un lento sonido constante y con volumen reducido a unas imágenes altamente terroríficas y se consiguen pesadillas instantáneas.
Ju-on conecta con las fibras más terroríficas de los seres humanos, haciéndonos pensar en nuestros miedos más ocultos, algunos que ni habíamos pensado antes en su existencia. Allí se oculta el motor de una versión altamente subjetiva y surrealista de un género que ha recogido el miedo por lo desconocido desde sus inicios, en las ideas retorcidas que se completan con una audiencia entregada a descubrirse con su argumento.

04. Psycho (1960)

Esta película de Hitchcock estableció nuevas fronteras en al manera de crear el género para siempre. La tensión rechina todavía en las mentes, a pesar de la evolución cultural hacia la violencia gráfica y los juegos psicológicos. Mostrar, en épocas de Psycho, no era igual como mostrar en nuestro cánones, pero sus escenas siguen siendo obra capital de la historia del cine.
La innovación de Hitchcock se grafica en la criminalidad y sexualidad de una joven rubia, las escenas rudas y sangrientas, el solitario asesino -motivado por un turbulento pasado familiar- y el independentismo narrativo de la producción otorgan una razón concreta a su trascendencia: conecta con nuestros miedos.
A los trucos de edición, fotografía y sonido, se añade un comienzo rápido de la trama dónde la acción gore ocurre al inicio sin dar razones, justificaciones ni argumentos.

03. The Shining (1980)

Esta realización de Stanley Kubrick ha sido retratada hasta el cansancio en caricaturas e ilustraciones, e incluso su escena más escalofriante, donde el protagonista coge una hacha y acorrala a su esposa en un baño hasta romper la puerta y repetir “Here’s Johnny!” a la audiencia escandalizada, se ha convertido en un retrato social de polos y carteles. Sin embargo, el relato de desajuste psicológico de un hombre en un hotel en medio de la nieve donde solo están él, su esposa y su hijo pequeño sigue causando estragos y nervios en quien lo consuma.
La historia original cogía elementos sobrenaturales para justificar las acciones insanas y violentas del protagonista, escrita por Stephen King, pero Kubrick lo cambió por el alcoholismo y la incapacidad de adaptarse al ambiente. El director pensó cada plano, incluso cada escenario y cada esquina de mismo, cada sonido, cada murmuro, cada sílaba. Rodó la esquizofrenia y creó una película inquietante y angustiosa, donde la alta credibilidad del villano recae en su condición psicológica y, a partir de allí, todo puede pasar.
Un detalle: Kubrick revoluciona un género atestado de lugares oscuros para provocar el miedo, cambiándolos por mucha luz y diferente gama de colores encendidos. Pocas veces un niño montado en un triciclo y recorriendo los pasillos de un hotel perfectamente iluminados y sin nada alrededor provocaron tanto suspenso, tan inquietante, extraño y atrapante.

02. Rosemary’s Baby (1968)

La protagonista de esta película debe sufrir la mudanza, la soledad y el comienzo de una familia propia. La paranoia se establece cuando se acerca el nacimiento de su primer hijo y ella se imagina que los vecinos, con quien su esposo tiene una cercana relación, quieren convertirlo en un ser satánico. Las especificaciones se mantienen al mínimo, solo una potencial violación nocturna y un chirriante clímax acompañan la perspectiva de la actriz principal, quien se siente atrapada en un mundo de extraños.
Roman Polanski intenta expresar la historia de una familia normal atrapada en la vorágine de lo surreal e inexplicable, evocando momento horripilantes y utilizando la lentitud para percibir las emociones de tensión, angustia, pánico e impotencia. Rosemary’s Baby retrata la sensación más angustiosa e íntima de un ser humano: la desesperanza en un mundo ajeno y donde se ha perdido el control en una ciudad abarrotada de gente y, sin embargo, en la más absoluta soledad.

01. The Exorcist (1973)

Las películas de horror estaban divididas en dos: las que retrataban parajes de la vida real en donde era introducida la tensión, lo macabro y sobrenatural para ocasionar una relación directa con el público. Por otro lado, las películas que privilegiaban lo artístico, surrealista, extraño y violento sobre la lógica y la razón. Cinco años atrás, Polanski intentó conjugar ambas expresiones, pero su gusto por lo surrealista terminó absorbiéndolo.
William Friedkin cogió el guión de William Peter Blatty y elaboró una conjugación de ambas tendencias en un solo relato desgarrador, humano, brutal, hermoso, artístico y transgresor. El argumento es conocido y las vinculaciones religiosas y científicas otorgan el razonamiento de lo cotidiano. Aunque el director haya querido distanciarse de la categoría del terror, quizás no quería encasillar su obra en un género muchas veces relegado por violento y soez, The Exorsist es, sin dudarlo, una obra capital del miedo, la angustia y la tensión. Está filmada de forma meticulosa y retrata caracteres logrados con la sutileza de un bisturí que pueden palparse hasta sin mirar.
Y si se le acusa de elaborada, artística y cargada de mucha pretenciosidad, ¿acaso el cine comercial tiene una imagen más sobrecogedora y mágicamente angustiosa que la escena del crucifijo? Pulcra obra maestra que se enfrenta a los temores más sobrenaturales y a la vez reales de la humanidad: los caminos de la fe.
Adicionales: Carrie, Shutter, Dawn of the Dead y 28 Days Later.
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