Del púlpito a las urnas: La campaña de las sotanas en EEUU

  • Los sacerdotes católicos estadounidenses alientan a votar durante sus liturgias.
  • Se enfocan al históricamente no participativo, pero decisivo grupo de latinos.
  • Dicen no apoyar a ninguno de los candidatos, pero sí opinan sobre medidas como el matrimonio homosexual o el aborto.

Foto: UNIVISIÓN

Si usted creía que Juan Luis Cipriani era el único clérigo que utiliza su posición en la jerarquía religiosa para inculcar un mensaje político, debería echarle un ojo a las elecciones presidenciales estadounidenses. Si bien nuestro Cardenal suele exceder con frescura el papel destinado a su institución al apoyar a un candidato en particular, los sacerdotes yanquis no se quedan atrás y han ideado campañas formales para involucrar a la Iglesia con el proceso político más importante del mundo, próximo a culminar con la votación del próximo martes 6 de noviembre.
Jesús fue una figura política, cuando rompió las reglas y se enfrentó a los ancianos se volvió político. Así que nosotros somos personas políticas a su semejanza, llamadas a involucrarnos”, sostiene Scott Santarosa, padre jesuita a cargo de la iglesia Dolores Mission al Este de Los Ángeles.
Dice la historia que en la elección del 2008, gracias a la movilización de los religiosos, 10 millones de latinos emitieron su voto; sin embargo, si bien esta cifra significa un aumento de 25% con respecto a la anterior elección, otros 10 millones no lo hicieron. ¿Qué significa esto? Que el gran poder de esta minoría a la hora de definir la contienda podría aún duplicarse. Y la Iglesia, es seguro, no quiere estar lejos cuando aquello suceda.
Por eso, líderes de las diferentes ramas del catolicismo han estado utilizando sus celebraciones para llamar a la participación de los latinos residentes en Estados Unidos durante el proceso electoral. Su alcance no se ha limitado a convencer con la palabra, sino que acciones más directas como repartir tarjetas de registro de votantes durante las liturgias u organizar caravanas de votación han sido la constante en los últimos meses.
Además, preste mucha atención, han diseñado el ‘kit para líderes religiosos’, con todo tipo de recomendaciones y herramientas para aquellos que quieran sumarse a la iniciativa. Dicen que Mateo 6:33 o Jeremías 17:14 son los preferidos para convencer de la necesidad del sufragio. En fin. ¿Cuál es el objetivo principal? Que los votantes hispanos, con un histórico bajo índice de participación, entiendan las nuevas exigencias y salgan a votar.
El mensaje más fuerte que está mandando la Iglesia Católica es que tienen que ir a votar, es una obligación moral y se considera un pecado social hacerlo. Lo más importante es que sea un voto bien pensado y consciente y no simplemente al aventón”, dice Marco Mercado, director del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago.

¿Demócratas o republicanos?

Foto: article.wn.com

Organizaciones como la red nacional PICO han trabajado en hasta 300 iglesias bajo el lema “¡Despierta mi pueblo! ¡Vota!”. Sin embargo, la consigna ha sido siempre no apoyar a ninguno de los dos candidatos. Lo cierto es que de hacerlo, la institución eclesial tendría que comenzar a pagar impuestos por significar un cambio en su status.
No apoyamos candidatos, en ningún sentido y a ningún nivel. Nuestro compromiso no es con los partidos, es fomentar el ejercicio del derecho a participar para tener una voz sobre los temas que nos afectan”, afirma para la BBC Michael-Ray Mathews, ministro encargado de Organización Clerical en PICO.
Por el contrario, sí aprovechan para enseñar a los fieles a votar en las ‘proposiciones’, es decir, decisiones que se someterán a consulta popular en cada estado y que en muchos casos discuten temas espinosos para los pastores como el aborto, el matrimonio homosexual o el uso medicinal de la marihuana. Por ejemplo, según el informe Los latinos, la religión y la Campaña 2012: Los católicos a favor de Obama, los evangélicos divididos, 38% ha escuchado a un sacerdote pronunciarse sobre la homosexualidad de cara a las elecciones. Al parecer no es tanto amor al sano chancho democrático, sino a los chicharrones del conservadurismo.
Los católicos en general, que constituyen el 25% del padrón electoral y normalmente han votado por el Partido Demócrata, hoy le tienen cierto resquemor a su candidato, Barack Obama, porque quiere impulsar una reforma de salud que, según Mercado “obliga a las iglesias o instituciones religiosas a promover los métodos anticonceptivos; pero lo más profundo de todo eso es que el gobierno se toma el derecho en definir cuál es una organización religiosa y cuál no lo es”.
Además, para nadie es un secreto que los republicanos no suelen estar de acuerdo con este tipo de medidas liberales. Si bien Mitt Romney es mormón, su vicepresidente, Paul Ryan ha sido monaguillo católico de pequeño y la línea más conservadora del catolicismo le guarda aprecio. Al contrario, su homónimo demócrata, Joe Biden, defiende las uniones entre personas del mismo sexo y la interrupción del embarazo.
Así las cosas, sin embargo, dice el estudio mencionado que el 73% de latinos católicos apoya a Obama. ¿Por qué? La institución ‘Católicos por elección’ parece tener la respuesta: “Entre las crecientes preocupaciones de los sacerdotes y obispos que usan el púlpito y los recursos de la iglesia para decirle a los católicos cómo votar, una gran mayoría no siente una obligación religiosa de escucharlos”.
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