La eterna muerte de Fidel Casto

Foto: Reuters

Eduardo Galeano tiene un libro fantástico. En El fútbol a sol y sombra, el escritor uruguayo reseña, con una pluma simple y elegante, la historia del deporte rey a través de sus copas del mundo, recogiendo al inicio de cada capítulo los sucesos más importantes que ocurrían alrededor del globo el año en que iba a realizarse el campeonato. A partir de Chile 62, una frase se empieza a repetir idéntica al inicio de cada apartado: “Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas”.
A Galeano se le acaban los capítulos y los mundiales, pero Fidel no cae nunca. Y es que, desde los albores de su revolución, los Estados Unidos han asegurado que esa oveja negra de la vecindad caribeña está a punto de caer. La pregunta es natural: con tamaña disparidad de poder bélico, ¿por qué no se lo tiraron ellos? Muchos analistas dicen que, pasado el incidente de los misiles, los yanquis decidieron esperar a que el propio pueblo cubano sacara al régimen, agobiado por las presiones del embargo económico.
Para ello, sin embargo, solo hacía falta que muera el líder, acontecimiento que nadie imaginó tan lejano. A pesar de los 634 intentos de asesinato que los servicios de inteligencia cubanos han detectado contra él –desde Eisenhower hasta Clinton, algunos famosos–, Fidel Castro sigue hoy en pie como el símbolo de un régimen que, según la bloguera disidente Yoani Sánchez, “se ha hecho del poder por la vía sanguínea y no por las elecciones, por lo que está muy dependiente de su figura patriarcal”. Y así lo demostró hoy, arremetiendo contra todos los que, por milésima vez, anunciaron su muerte.

Del ‘invencible’ al ‘invisible’

Foto: Reuters

Esta vez el ruido comenzó cuando “fuentes bien informadas de Miami” reprodujeron en los medios de los cubanos exiliados allí los rumores de una supuesta muerte inminente del dictador socialista, los cuales rebotaron en el resto del mundo bajo la consigna de que quiénes más que los desterrados estarían tan pendientes de certificar tal suceso. Se comenzó a decir hasta que su hermano Raúl había mandado a llamar a la hermana disidente Juanita, que reside en Miami desde 1964, para una importante reunión familiar.
Un médico venezolano que también vive en la Florida de nombre José Marquina afirmó que conocía, de buena fuente y primera mano, la situación calamitosa del revolucionario, quien había sufrido “una embolia cerebral” debido a la cual “ya no reconocía a nadie” y estaría “moribundo en su casa del Laguito” (donde suele recibir a invitados internacionales).
En el colmo de la ridiculez, un disque periodista italiano dedicado a crear perfiles ficticias en redes sociales, Tommasso Debenedetti, anunció desde una cuenta falsa del canciller cubano que “Fidel Castro falleció hoy, Una nota oficial del Comité Central será difundida en las próximas horas”. Y los medios y las agencias de noticias terminaron de comprarse el cuento.
El ex mandatario, desde que cedió los poderes a su hermano Raúl por problemas de salud en 2006, se ha dedicado a escribir “reflexiones” en la prensa oficial, pero había dejado de hacerlo hace más o menos cuatro meses. En Cuba casi nadie sabe de su estado o ubicación; sus últimas apariciones públicas fueron para visitar al papa Benedicto XVI el 28 de marzo en la nunciatura cubana y para recibir a la lideresa del movimiento estudiantil chileno, Camila Vallejos, el 5 de abril. No se le había vuelto a ver más. Como dice Yoani Sánchez a La Nación, a quien hace unos años se le conocía como el ‘invencible’, “ahora es conocido en la isla como el ‘invisible’”, dado que su vida y su salud se mantienen en estricta reserva.
Si a ello le sumamos que no se pronunció para felicitar a su amigo y principal financista, Hugo Chávez, tras ser reelecto en la presidencia de Venezuela, parece que se juntaron los elementos suficientes para alborotar un poco el gallinero de los presuntos nuevos inquilinos del más allá.

‘Fidel Castro está agonizando’ por Fidel Castro

Luego de que el ex vicepresidente venezolano, Elías Jaua, fuera invitado a pasar una tarde de sábado con él y saliera a desmentir los rumores sobre su delicado estado de salud, el Comandante en persona decidió enfilar sus baterías contra los medios que consideró “el gallinero de propaganda imperialista” que se “lanzara voraz tras la mentira”.
El texto que ha sido publicado en el portal cubadebate.cu se titula ‘Fidel Castro está agonizando’ y contiene una crítica suya a los medios de comunicación, una garantía de su buen estado de salud –que refuerza con unas fotos suyas vestido en sombrero de paja y camisa de cuadritos– y una orgullosa defensa de la actuación de su país durante el conflicto de los misiles. “Nuestra conducta fue éticamente intachable. Nunca pediremos excusa a nadie por lo que hicimos. Lo cierto es que ha transcurrido medio siglo, y aun estamos aquí con la frente en alto”, escribió sobre esto último.
“Aunque muchas personas en el mundo son engañadas por los órganos de información, casi todos en manos de los privilegiados y ricos, que publican estas estupideces, los pueblos creen cada vez menos en ellas”, disparó contra los medios.
Y, finalmente, dejó un último olor a pólvora: “¡Aves de mal agüero! No recuerdo siquiera qué es un dolor de cabeza. Como constancia de cuan mentirosos son, les obsequio las fotos que acompañan este artículo”.
Anuncios