Luis Castilla y la política fiscal: ¿una economía saludable?

Un artículo de Nicolás Oyague
Luego de ocupar el tercer lugar en el ranking elaborado por Ipsos Apoyo de las personas más poderosas del Perú, por detrás del presidente y la primera dama, Luis Castilla ha sido premiado por Emerging Markets como el Ministro de Economía y Finanzas del 2012 en Latinoamérica. El reconocimiento hace hincapié en el establecimiento de políticas prudentes que han permitido al país mantener estable su economía frente a la crisis financiera internacional, estando siempre alertas a cualquier shock externo, como la desaceleración del crecimiento de China. Entonces, cabe preguntarse: ¿qué está haciendo el Gobierno por el país?
Durante el reinado de Castilla, e incluso previo a él, el Producto Bruto Interno (PBI) del Perú ha crecido en cada uno de los meses. La estrategia para aminorar el impacto de la crisis en nuestro país ha sido el aumento en la inversión pública; por ejemplo, en el último trimestre del 2011, esta ascendió a 8,7% del PBI. Cabe resaltar que el dato toma en cuenta la inversión pública no financiera; es decir, aquella dedicada al mantenimiento de proyectos o infraestructura. Por otro lado, el Estado está pagando su deuda de manera sostenible, reduciéndose la misma desde 39,3% el 2005, a 21,2% el 2011, nuevamente como porcentaje del PBI. Finalmente, si vemos el balance entre los impuestos recaudados y los gastos del gobierno, contamos con un superávit fiscal; en otras palabras, con ahorros.
Las políticas implementadas han ido principalmente a la famosa inclusión social, reflejada en la Ley de Consulta Previa, la creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, el programa Pensión 65, etc; además de una reforma en cuanto a la carga tributaria a las mineras y otra al sistema de impuestos de la SUNAT, que pide ayuda a gritos.
La estabilidad económica del Perú es notoria, somos considerados uno de los tigres Latinoamericanos y nos encontramos entre las ocho economías emergentes con mayor capacidad de maniobra en cuanto a políticas económicas, según The Economist. Asimismo, tenemos fondos de estabilización fiscal –del que se echa mano cuando se desea aumentar el ahorro público y reducir el ritmo del gasto– por 4% del PBI para posibles contingencias.
Por todas estas razones, debemos confiar en que el manejo público continúe con la misma tendencia, pero incorporando la solución de problemas vigentes como la minería informal y la evasión de impuestos, para así lograr que la gloriosa inclusión social dé sus frutos en cuanto a educación y pobreza, manteniendo estándares de crecimiento fuertes. La economía peruana está saludable, seamos pacientes y cautelosos.
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