Lo que le queda al Perú rumbo a Brasil 2014

Perú ha dejado escapar puntos de oro en esta fecha y volvemos a pender de un hilo en estas clasificatorias. Quedamos pegados al pelotón inferior y solo muchos buenos resultados nos pondrían de nuevo en carrera. Lo que Perú debe hacer parece una hazaña de Chuck Norris, no queda de otra.

Por: Daniel Morales y Fabrizio Ricalde | Análisis
Paraguay intenta recuperar la esperanza; Perú se vuelve a caer.

Paraguay intenta recuperar la esperanza; Perú se vuelve a caer.

Dicen que todo cambia en algún momento, y el fútbol no es ajeno a esta premisa. Lo demuestra el desarrollo de la última fecha doble de las clasificatorias sudamericanas al Mundial, una que ha devuelto a la vida a dos desahuciados, Bolivia y Paraguay, precisamente los dos últimos rivales de la selección peruana. Frente a ellos, la rojiblanca tenía la oportunidad perfecta para meterse al grupo de la pelea, aquellos con dos dígitos en sus puntajes. Visitar a los coleros de la tabla no representaba una amenaza futbolística tras los buenos resultados de Perú en la fecha anterior con un gran nivel de equipo, defensa y ataque. Sin embargo, los rivales se miden por fútbol y en la cancha, más no por la tabla, que nunca es una realidad segura. Además, no olvidemos que los resultados dependen, en primer lugar, del propio rendimiento de un equipo. Excusas de árbitros, canchas o tribunas pasan a un segundo plano.

El empate en Bolivia, con un nivel futbolístico basado en la rapidez, la incapacidad del rival para tomar control de las acciones y la buena actitud de parte de un equipo de jugadores del pobre torneo local, hizo soñar con los cuatro puntos al finalizar la jornada, pues el equipo titular y experimentado se encontraría descansado y listo para explayar su mejor juego frente a la peor Paraguay de los últimos veinte o treinta años. No obstante, a esta hora de la noche, ya sabemos la historia: Perú jugó un partido magro, con jugadores sin actitud, sin fútbol y sin garra, que no resolvieron con inteligencia la pasividad de marca y la poca efectividad de un también pobre combinado paraguayo. Un encuentro bañado de mediocridad, que tiró por la borda una oportunidad de oro. La pregunta resuena en los corazones de hinchas y espontáneos que todavía sueñan con ver a la rojiblanca en tierras brasileñas: ¿qué tanto puede costarle a Perú perder en Asunción?

La primera idea es que si Paraguay, con siete puntos, se siente resucitado y con esperanzas, ¿por qué Perú, con ocho unidades, tendría que creerse muerto? La realidad futbolística de Perú es incluso superior a la de paraguayos y bolivianos, con quienes comparte prácticamente el mismo puntaje y posición. Chile y Uruguay, con un futbol mermado en la actualidad, tienen incluso más armas con las cuales resurgir que Venezuela, todos empatados con doce, todavía cerca de los de abajo. Ninguno ha sido evidentemente superior a Perú. Hasta ahí llega la lucha en una tabla mezquina en cuanto a lo futbolístico, porque en todo el proceso lo visto en cifras no refleja ni a grandes rasgos lo visto en las canchas. Los referentes en el campo parecen todavía justificar su presencia en relación a otras selecciones, y volver a formar un equipo sólido en defensa, habilidoso en el medio y sorpresivo en ataque es todavía una tarea posible. Por último, el azar de este deporte y los bruscos cambios dentro de una cancha entre rivales que pueden producirse obligan a conservar fortalezas.

Una segunda ayuda a estas posibilidades se suma con los resultados de esta fecha: Ecuador logró un meritorio empate en Caracas y Argentina una victoria en Santiago. Si consideramos que Bolivia impidió que Uruguay regrese a la zona de evidente clasificación, todo lo que ha pasado hoy fuera de Asunción ha favorecido a Perú: en puntos, mantiene casi la misma diferencia con los rivales de arriba por la clasificación y estos se han terminado de afianzar. Chile, Venezuela, Bolivia y Paraguay comparten todos –aunque unos más que otros– las chances por el quinto lugar. Con Uruguay es distinto: por cualidades futbolísticas y pasado nada lejano de éxito, lo consideramos un peldaño arriba. De todos modos, entre esos con doce se define el cuarto puesto y los que quedan entran a la pelea por el cupo del repechaje, al cual Perú queda confinado como casi única esperanza para llegar a Brasil.

No es un secreto que Perú pelea la quinta plaza. El pelotón con rumbo claro y casi asegurado –Argentina, Colombia y Ecuador– nos dejan al análisis dos concretos rivales para esa posición de repechaje: Chile y Venezuela. El primero, en caída libre luego de un gran arranque, ha bajado en rendimiento y confianza. El técnico está prácticamente fuera y su fútbol se ve amenazado por el descontrol. Además, es el primer rival en el Estadio Nacional y queda en nosotros reafirmar el pésimo momento de los archienemigos. Por su parte, los venezolanos tiene un camino tumultuoso en las próximas fechas: visitan a Argentina, reciben a la mejor Colombia todavía no clasificada, juegan contra la altura de La Paz, reciben Uruguay, una rival directa por el cuarto cupo y visitan a la otra rival, Chile, seguramente en apuros para entonces. Todo aquello antes de enfrentar a Perú en su cancha. ¿Cuántos puntos podrán recolectar hasta entonces?

No obstante estos tres factores, lo que debe hacer Perú en las restantes siete fechas parece una hazaña digna de Chuck Norris: ganar todos los partidos de local –frente a Chile, Ecuador, Uruguay y Bolivia– y conseguir tres puntos de visita entre Bogotá, Buenos Aires y Caracas. Así de claro y con ninguna otra facturación: Perú empata o pierde un partido en el Estadio Nacional de Lima y estamos afuera. Cada uno de los siguiente encuentros será una final, y así deben entenderlo todos los involucrados.

Sin embargo, una cosa queda clara: si usted no confía en estas posibilidades, no haga hígado y desde ya confíe en la eliminación peruana. Nadie podrá juzgarlo.

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