¿Funcionará la aclimatación ante Bolivia?

Días de preparación física y condicionamiento en la altura (Foto: El Comercio)
En su más reciente presentación en la paz, Bolivia tenía al frente a Paraguay. Los locales habían perdido contra Chile y sumaban su segunda derrota en su segundo partido como local, mientras que los paraguayos, con cuatro puntos, tenían que sumarse al grupo de arriba. El entonces equipo de Arce inició una aclimatación de 23 días en la ciudad de La Paz, situada a 3.660 metros de altitud. Bolivia jugó mejor y venció por 3 goles a 1, lo que significó la primera victoria en un torneo oficial en la era del entrenador Gustavo Quinteros  y por otro lado, la destitución del técnico paraguayo.
Pero, ¿qué paso con Paraguay? ¿Los 23 días de aclimatación no bastaron? El partido marcó el hundimiento del equipo guaraní, que a pesar del trabajo de más de tres semanas, no corrió ni aplicó su juego caracterizado por lo físico. Los bolivianos fueron superiores sin presentar nada espectacular. Supieron manejar un resultado a favor ante un equipo estático y sin respuestas claras. Finalmente, golearon y se dieron el lujo de fallar un penal.
En parte, este tipo de resultado a pesar del trabajo en altura se puede explicar con la frase de Markarián: “ninguna preparación asegura que juguemos bien, ganemos y rompamos la historia”, porque Perú, a pesar de ser un país con zonas de altura, nunca ha podido ganar en la Paz por Eliminatorias. Quizás porque jugaba con el mismo equipo que en el llano, con dos o tres variantes que no tenían gran influencia en el juego. Está vez, el ‘Mago’ ha sido más atrevido.
Decidió hacer dos nóminas: una con solo dos jugadores ‘extranjeros’ y una mayoría de jugadores que militan en equipos de altura. De esa manera, el segundo grupo está conformado de los jugadores tradicionales del primer equipo, priorizando el partido ante Paraguay. Entonces, el primero equipo trabajó en dos periodos en el Cuzco, con rigurosas pruebas físicas y mediciones de equipos que brindan información de rendimiento, asesorado por médicos especialistas. A partir de ahí Perú empieza a marcar distancia con Paraguay, quienes intentaron aclimatar a jugadores del nivel del mar a la altura, mientras que Perú prepara a jugadores acostumbrados a la altura.
Todo esto puede generar una igualdad de condiciones físicas, por lo que seguramente Perú no va a sufrir estragos físicos ante el equipo del altiplano. Lo otro es el juego: esta versión blaquirroja es B, y sin duda no tiene el nivel futbolístico que podría aumentar las posibilidades de quedarnos con los tres puntos. Si bien es cierto que la entrada de Azkargorta le dio otro ritmo al equipo —demostrado ante Ecuador, donde perdieron por un error del árbitro—, Bolivia no representa una gran amenaza. Su ventaja es la altura. No ofrece mucho más. Un juego de salida por las bandas, que podría ser tapado por los extremos de Perú, y una especie de Guerrero boliviano: Marcelo Martins, buscando los especies de ataque en cara al gol. Cabe señalar que solo cuatro jugadores seleccionados en Bolivia juegan fuera del país y el nivel del torneo local, a grandes rasgos, se encuentra por debajo del nuestro.
Aun así se podría esperar un partido parejo, donde Perú físicamente irá de igual a igual, y podría marcar diferencias a partir de lo que pueda ofrecer con la pelota y el manejo de los tiempos. Si bien la aclimatación —igual que la superioridad física— no garantiza un buen resultado, la igualdad de condiciones aumenta la posibilidad de la bicolor de conseguir el éxito por primera vez en La Paz.

La preparación cumplió 10 días para el choque contra Bolivia (Foto: Terra)

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