¿Entre cholos y pitucos?


Hay un momento en la vida de todo periodista o reportero en el cual decide publicar una nota, no solo porque sea llamativa, vendedora y genere bastantes reproducciones, sino porque con esa nota hace sentir su poder como actor importante dentro de la opinión pública. ¿A qué me refiero con esto? Más de uno sabe qué pasó esta madrugada en Camino Real, a quiénes agredieron y qué palabras dijeron, muchos se han indignado ante este video, unos cuantos han deseado la muerte a los agresores, los han ninguneado, un par los han compadecido, y a uno que otro por ahí les ha dado igual. Y es que este video no solo muestra a cuatro jóvenes, en estado de ebriedad repartiendo insultos racistas y golpes a doquier. Este video reproduce lo que está dentro de todos nosotros, muy adentro, casi escondido.
Existe una cuestión aquí, y es que muy pocos se dan cuenta que cuando A empieza a discriminar a B, siempre se le devuelve con la misma moneda; B hace lo mismo con A. Esa reacción violenta y plena exponente de instintos pseudo asesinos, no es más que un acto de responder con lo mismo, de seguir alimentando a la bestia. Ese afán de ningunear a reporteros, de agredir, de no mostrar respeto alguno por su existencia, revela sin dudas, un background que fácil y cada uno de nosotros posee, no en toda su magnitud claro está. Somos racistas cuando decimos que ‘el choro no parecía choro, era medio blanquito’, cuando escuchamos gritar a una señora cincuentona en el micro ‘no me toques, cholo asqueroso’ al cobrador, solo por tocarle el hombro para cobrarle el pasaje y no decimos nada, cuando pensamos que los que se van a veranear a Asia son unos ‘pituquitos huecos que no saben dónde queda la verdadera Asia’, ahí somos racistas. Y así pueden ir sumándose miles y miles de testimonios, de frases, de situaciones que suelen ocurrir a diario, y que resultan a veces tan común como comprar el pan en la mañana.
La gente es posera, no generalizo, pero la posería es el primer protagonista de las redes sociales. Hasta podría arriesgarme a dividir a los usuarios en dos grupos. Están los que realmente piensan que difundiendo masivamente este video y redactando un par de frases para sembrar conciencia se puede cambiar algo. Y es válido, las redes sociales hoy en día son uno de los mejores masificadores de noticias, de opiniones y de debates. Para mí, este grupo es completamente legítimo, siempre y cuando expresen en actos lo que escriben en líneas. Que mañana más tarde cuando estén en el micro y alguien se suba a vender caramelos no piensen ‘este es negro, me va a robar, voy a esconder bien mis cosas’, ahí sí están en su derecho de difundir la tolerancia y el respeto. Pero hay otro grupo que lo lidera la típica persona que no se ha enterado de la noticia más que por publicaciones de algunos amigos y decidió compartirlo. “¿Pero, no has visto el video? – No, nada me da flojera, solo sé que les pegaron, así que voy a poner ‘No al racismo’ para tener likes“. Conducta realmente desdeñable que solo logra aumentar la ignorancia -en términos de educación per se, no académica- en nuestros pares.
Si seguimos así, más ‘hijos de Celine Aguirre’ seguirán abriéndose paso empujando a quienes se les ocurra, sin tener la mínima conciencia de que esa actitud refleja mucho de una sociedad. Aumentarán las parejitas que agreden a policías, que salen en los noticieros y se hacen humo al cabo de un mes. Continuarán los cobradores que, al decirle uno que avance el carro, te griten ‘toma tu taxi pes pituquita, tú tienes plata, bájate, bájate’. De nada servirá la Marca Perú y el lema ‘Todos somos un Perú’ cuando juega la selección si no empezamos a luchar por erradicar esta concepción del imaginario de todos los peruanos. De nada sirve Mistura y el auge de la gastronomía nacional, sino empezamos a concientizarnos de que, si bien existen las jerarquías y las categorizaciones sociales, eso no implica que también deba existir esta suerte de discriminación/racismo/indiferencia. Si no empezamos a creer que en verdad Perú es un país multirracial, y lo escribimos solo para rellenar un par de líneas en el examen de historia, no vamos a llegar a nada. Cuando podamos entender eso y reaccionemos ante esta problemática al instante, en ese día tal vez, podamos aspirar a llegar a un mundial, un mundial de nosotros… para nosotros.
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