Ártico on the rocks

Aunque a algunos nos parezca extraído de una película de ciencia ficción, el gobierno de los Estados Unidos otorgó durante la semana anterior una autorización a la Royal Dutch Shell, corporativa anglo-holandesa de interés y producción petrolífera, gas natural y refinados de gasolina, para iniciar perforaciones en el Mar de Chukotka, en Alaska, hasta recibir nueva afirmativa de extraer petróleo tras certificados de contención de derrames.
El mencionado proyecto se suma a la iniciativa de diferentes empresas con intereses similares que han apuntado en los últimos años a los polos de la Tierra para lograr extracción en aquellas zonas vírgenes. Shell ha puesto en marcha nada menos que 4.500 millones de dólares para estas perforaciones en una iniciativa muy esperada por la compañía, que calificó la decisión del gobierno como “el reflejo de la importancia nacional de entender los recursos energéticos frente a las costas de Alaska”, según el portavoz, Curtis Smith.
¿Dónde perforar si el suelo se desvanece?
Según los científicos de la NASA y el Centro de Datos de Hielo y Nieve de Estados Unidos (NSIDC), la superficie de hielo marino que cubre el Océano Ártico se ha reducido al tamaño más pequeño nunca antes registrado desde en las últimas tres décadas. En cifras, la cantidad de terreno ártico el pasado 26 de agosto era de 410 millones de kilómetros cuadrados; es decir, 70 mil kilómetros cuadrados menos que hace exactamente cinco años.
En las últimas décadas, las capas de hielo que suelen crecer en los inviernos han descendido en un 13% de los mismos cada década en los últimos treinta años. (Ver imagen inferior)
“Estamos perdiendo el espesor de la capas de hielo en invierno y, de seguir dándose esta tendencia, el hielo de los veranos árticos se vuelve muy vulnerable para las altas temperaturas”, advirtió Joey Comiso, ciéntifico de la NASA. Se espera un panorama aun peor en las próximas semanas.
¿Dónde producir si el ecosistema se deteriora?
Según los resultados de una investigación internacional de la Universidad de Estocolmo, en conjunto con el Instituto Catalán de Ciencias del Clima, el incremento de las temperaturas en el Ártico ha llegado a niveles exorbitantes: 44 millones de toneladas degradadas, erosionadas y descongeladas del suelo permafrost; es decir, diez veces superior a lo que se estimaba hace algunos años. Este fenómeno activa depósitos de carbono anteriormente protegidos por hielo.
Según Örjan Gustafsson, profesor de la Universidad de Estocolmo, “si la cantidad de carbono fósil que termina acumulándose en el fondo del Océano Ártico, como consecuencia de erosiones, es liberado, se generará un progresivo colapso térmico del suelo congelado, pues allí se encuentra la mitad de los depósitos planetarios de carbono. Este calentamiento está siendo dos veces superior al promedio global”.
Además, el deshielo provoca el aumento del nivel del mar y el derretimiento del hielo causa la desestabilización mecánica y exterminio de estos depósitos terrestres, dejando expuestos por completos los depósitos de carbono, en su camino a la atmósfera.
Según un estudio de la revista científica Nature, la liberación de aerosoles de carbono absorbe la radiación solar, una situación que genera un agente de presión climática que acelera el proceso del calentamiento global. Además, se señala al carbono como el segundo mayor contribuyente del efecto invernadero, detrás del dióxido de carbono.
Fabrizio Ricalde

Entre 1979 y el 2007, la imagen muestra la reducción del suelo ártico (Foto: AP)

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