Tetrapléjico no puede morir debido a fallo de Corte británica

Tony Nicklinson, tetrapléjico hace siete años, solo puede comunicarse a través de una máquina que reconoce los movimientos de sus párpados.
Foto: http://www.itv.com

Antiguo jugador de rugby y ex contratista radicado en Dubai, Tony Nicklinson, tetrapléjico desde hace 7 años, no pudo hacer más que llorar al enterarse que la justicia del Reina Unido le negó el derecho a acabar con su vida, alegando que era su labor ceñirse lo que dicta la ley –que prohíbe la eutanasia– y no cambiarla.
“El Tribunal Supremo reconoce que estos casos plantean cuestiones éticas, sociales y legales profundamente difíciles, pero sentencia que el cambio de la ley debe decidirlo el Parlamento”, argumentó la Alta Corte británica.
Nicklinson, quien en 2005 sufrió una apoplejía (infarto cerebral) que lo dejó inmóvil del cuello para abajo, se mostró mortificado ante el resultado del proceso al extremo de las lágrimas, debido a que tendrá que vivir una vida que ha calificado como “indigna y miserable”.
“No es el resultado que quería oír, pero no es nada inesperado. Los jueces, como los políticos, son más felices cuando evitan enfrentarse a los problemas reales, y esta sentencia no es una excepción a la norma. Creo que el equipo legal que me representa está preparado para seguir luchando, pero esto solo significa prolongar mi incomodidad, mi miseria y mi desazón”, dijo a través de una máquina que lee los movimientos de sus párpados y es la única forma en la que puede comunicarse, incluso por Twitter, red social donde recibió cientos de muestras de apoyo.
Su esposa Jane, quien lo recuerda como un hombre “lleno de vida, con un gran sentido del humor y al que le encantaba el sonido de su propia voz”, ha dicho: “Usted y yo nos podemos quitar la vida cuando queramos, mientras que Tony, que es quien más lo necesita, no. Solo está pidiendo que se le devuelva el derecho que todo el mundo tiene: el de decidir cuándo dejar de vivir“.
Al no poder moverse, Nicklinson no puede atentar contra su vida, por lo que sufre del “síndrome del cautiverio” encerrado en su propio cuerpo inerte y pide que alguien pueda ayudarlo a morir sin sufrir consecuencias legales. Lo cierto es que este hombre de 58 años se ha convertido en el centro de una nueva discusión sobre el siempre controvertido tema de la eutanasia asistida, tipificada como delito en el Reino Unido.
“La gente asume que si alguien está tan paralizado que no puede acabar con su vida, está automáticamente incapacitado para tomar esa decisión. Pero si tienen la capacidad mental para tomarla, debería poder elegir entre la vida y la muerte. La única diferencia entre ellos y yo es mi incapacidad para quitarme la vida”, ha dicho con respecto a lo que él considera un derecho que le ha sido negado.
Por el contrario, el sacerdote anglicano y periodista George Pitcher, ha opinado que “el caso de Tony paga el precio de proteger a los más vulnerables de nuestra sociedad de la introducción de una ley que permita la eutanasia”.
Mientras que otro opositor de esa práctica como el activista por el derecho a la vida y miembro de la “Care Not Killing Alliance”, Andrew Fergusson, ha dicho: “Esto confirma que incluso en una sociedad libre y democrática hay límites para elegir. Toda ley limita la elección e imposibilita a algunas personas de hacer lo que desesperadamente desearían hacer, pero esto es necesario para proteger a los demás, especialmente a los más vulnerables”.
Mientas que una comisión de investigación recomendó en enero al Parlamento británico examinar la ley anti-eutanasia, a Tony Nicklinson por el momento solo le quedan dos formas de cumplir su deseo: la primera, viajar a Zurich, Suiza, donde es la muerte asistida sí está permitida, posibilidad que descarta por ser muy costosa y porque no quiere morir fuera de su país; o dejar de comer hasta sucumbir.
Paolo Benza

Tony antes de sufrir el infarto cerebral.
Foto: The Huffington Post.

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